Resultados de la búsqueda de «libia» – Salam Plan https://salamplan.com Periodismo contra el odio Sat, 05 Mar 2022 17:57:48 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.5.23 https://salamplan.com/wp-content/uploads/2021/02/cropped-SalamPlan-logo400x400px-32x32.png Resultados de la búsqueda de «libia» – Salam Plan https://salamplan.com 32 32 Por qué ahora los refugiados de Ucrania sí, y otros no: ¿racismo? https://salamplan.com/frontera-sur/refugiados/refugiados-ucrania-racismo-union-europea/20220305 Sat, 05 Mar 2022 17:57:44 +0000 https://salamplan.com/?p=6993 Nada más comenzar la invasión de Rusia en toda Ucrania, Polonia abrió sus puertas a los refugiados. Hungría se unió a la medida poco después. Una semana más tarde, la Unión Europea ha acordado de forma unánime la acogida temporal de refugiados ucranianos, su libre circulación, acceso a la educación y al mercado de trabajo. Es una medida excepcional alejada de la política habitual en casos similares. ¿Por qué? Intervienen múltiples factores, como la historia de la región europea afectada, que convierte en primos hermanos a los países vecinos. O la fortaleza que busca mostrar la Unión Europea ante un gigante como Rusia, con un presidente que amenaza con armas nucleares. Pero también hay desde activistas y ONG hasta presidentes...

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Nada más comenzar la invasión de Rusia en toda Ucrania, Polonia abrió sus puertas a los refugiados. Hungría se unió a la medida poco después. Una semana más tarde, la Unión Europea ha acordado de forma unánime la acogida temporal de refugiados ucranianos, su libre circulación, acceso a la educación y al mercado de trabajo. Es una medida excepcional alejada de la política habitual en casos similares. ¿Por qué?

Intervienen múltiples factores, como la historia de la región europea afectada, que convierte en primos hermanos a los países vecinos. O la fortaleza que busca mostrar la Unión Europea ante un gigante como Rusia, con un presidente que amenaza con armas nucleares. Pero también hay desde activistas y ONG hasta presidentes de países africanos que señalan motivaciones racistas. Y hay diversos hechos que lo avalan.

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Polonia y Hungría resultan decisivos

Cuando comenzó la denominada ‘crisis de refugiados’ en el año 2015 a raíz de la guerra en Siria, la canciller Angela Merkel tuvo que enfrentarse a duras críticas entre sus propios socios de partido por abrir las puertas sin fisuras a los solicitantes de asilo que llegaban desde ese país de Oriente Medio y Asia a través de Turquía. En un solo año, Alemania acogió a más de un millón de solicitantes de asilo; más tarde reculó parcialmente en aquella apertura de fronteras.

Mientras tanto, el presidente de Hungría, Viktor Orbán, había dejado claro que no deseaba aceptar refugiados o solicitantes de asilo provenientes de países de mayoría musulmana, porque los veía como potenciales «combatientes extranjeros». Ordenó levantar vallas y obtuvo fuertes críticas por su rechazo de migrantes sin darles la oportunidad de pedir asilo, con denuncias de devoluciones en caliente -e ilegales- incluidas en la frontera.

«Siempre hemos mantenido la opinión de que no recibiremos inmigrantes de Oriente Medio y el norte de África en Polonia»

Mateusz Morawiecki, primer ministro de Polonia en declaraciones de 2018

Polonia adoptó un discurso alineado con Orban y, al igual que Eslovaquia, anunciaron que únicamente aceptarían a refugiados cristianos. «Siempre hemos mantenido la opinión, formulada por Ley y Justicia antes de las elecciones de 2015, de que no recibiremos inmigrantes de Oriente Medio y el norte de África en Polonia», dijo el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en 2018 a Euronews.

Los países de la región, reunidos en el denominado ‘Grupo de Visegrado’, tomaron medidas similares y erigieron vallas. Eslovenia valló su frontera con Croacia, y Croacia trasladó a los refugiados a la frontera con Hungría… Bruselas trató de llamar al orden entonces y aseguró que no permitiría la discriminación de los refugiados por motivos de religión, de acuerdo con el derecho internacional. Les sancionó por no aceptar cuotas de refugiados.

“Nuestros vecinos están en guerra. Debemos ser decididos y estar unidos para abordar el reto a nuestra seguridad”

Viktor Orbán, presidente de Hungría

Ahora, en solo una semana, entre todos los países vecinos de Ucrania, acogen a más de un millón de refugiados, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). En torno a 50.000 de ellos han huido a Rusia. El resto, ha buscado refugio en Estados miembros de la Unión Europea y Moldavia.

“Nuestros vecinos están en guerra. Debemos ser decididos y estar unidos para abordar el reto a nuestra seguridad”, ha declarado Orbán sobre el actual conflicto en Ucrania. “Debemos ayudar a los húngaros y ucranianos que huyen de la guerra, dejando atrás su hogar”, ha argumentado en un vídeo difundido por su Gobierno.

Un 0,3% de la población de Ucrania es de origen húngaro, de acuerdo con estimaciones del World Factbook de la CIA del año 2001. O lo que es lo mismo: alrededor de 150.000 habitantes, mayoritariamente en la zona fronteriza entre ambos países. Las estimaciones de población para ucranianos de origen polaco o rumano, son equivalentes. Son primos hermanos. Parte de su territorio anteriormente perteneció a Polonia o al Imperio Austro- Húngaro… Hay un aspecto común a la argumentación de Orban en 2015 y ahora: “preservar la seguridad” de Hungría. Claro que anteriormente, ello significaba no abrir las fronteras y actualmente significa lo contrario.

Entre la vecindad y el odio o miedo al diferente

“Sorprende, porque tenemos la memoria de 2015, pero si lo situamos en el marco actual, tiene la explicación de que se trata de dos países vecinos al que está en conflicto, que va a acoger al grueso de los refugiados, de la misma manera que Jordania y Turquía acogieron a la mayoría de los refugiados sirios”, señala Xavier Aragall, investigador sobre migraciones en el Instituto Europeo del Mediterráneo. “Sí que la comparación se nos hace, como mínimo, fea”, reconoce.

«Ojalá en otros conflictos también escucháramos tantas vivencias en primera persona. Qué asco la instrumentalización de la pobreza cuando los cuerpos que sufren son negros»

Asaari Bibang, actriz y copresentadora de ‘No hay negros en el Tíbet’

En España, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha dejado clara la diferencia que supone para él la situación actual. En el Congreso de los Diputados ha argumentado que nada tienen que ver quienes huyen de Ucrania con lo que ha denominado “las invasiones de jóvenes en edad militar y de origen musulmán” que “se lanzaron contra distintas fronteras de Europa” para “colonizarla”, recoge El Confidencial.

“En algunos países el tema religioso, o gente más rica o pobre tenía un peso específico”, comenta Miguel Ángel Benedicto, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del consejo de European Movement International.

Alberto Nanclares, trabajador social especializado en migraciones, es más tajante: “El odio al pobre nos infecta la herida de la sociedad desinformada. Lejos de crecer como democracia, la agonía continuará en fronteras, verjas [y] muros. La cuestión es básica; ¿eres norte o eres sur? ¿eres rubio y sales bien en la pantalla o negro?”

«Ojalá en otros conflictos también escucháramos tantos nombres propios y vivencias en primera persona. Es la diferencia entre tener voz y ‘dar voz’. Qué asco el tutelaje, la instrumentalización y la romantización de la pobreza cuando los cuerpos q sufren son negros», tuiteó esta semana Asaari Bibang, actriz, cómica y copresentadora del podcast ‘No hay negros en el Tíbet’.

“En algunos países el tema religioso, o gente más rica o pobre tenía un peso específico”

Miguel Ángel Benedicto, experto en Relaciones Internacionales y UE

La guerra en Siria continúa a día de hoy, con una población que sufre más de diez años de conflicto, incluida la presencia de grupos terroristas como Daesh (el autodenominado ‘Estado Islámico’). Sin olvidar la también interminable guerra en Yemen o la situación en Afganistán con los talibanes de vuelta en el poder, entre otras situaciones de conflicto o peligro. Pero en estos tres países, la mayoría de la población es musulmana, mientras que en Ucrania solo un 1% de la población lo es; otro 1% son personas judías, como su presidente, Volodimir Zelenski. En el país del que Polonia y Hungría se han apresurado ahora a acoger a los refugiados, la inmensa mayoría son cristianos ortodoxos. Orbán ha antepuesto la acogida incluso a sus buenas relaciones anteriores con el Kremlin.

Los habitantes de Ucrania son pues, vecinos y primos hermanos históricos y actuales de los países vecinos que ahora les acogen en primera instancia. Pero los mandatarios de Polonia y Hungría, los países que llevaron la voz cantante en contra de los solicitantes de asilo provenientes de Siria y otros países de mayoría islámica cuando acudieron a la Unión Europea en busca de refugio, tampoco han dejado ningún margen de duda: para ellos la religión que atribuyen a unas personas u otras es determinante a la hora de ofrecerles ayuda y asilo.

En cuanto al resto de los países de la Unión Europea, en 2015 y 2016 se pelearon por unas cuotas de refugiados de unos cientos de miles que en teoría se comprometieron a acoger el resto de países. La realidad es que su reasentamiento fue sucediendo con cuentagotas y Grecia, Italia y Alemania han sido quienes más refugiados han acogido, ya sea por decisión propia o porque las circunstancias les han obligado.

Ahora, en lugar de debatir durante meses para pactar una cuota de refugiados que ni siquiera cubría la realidad de todas las personas que llegaban en busca de ayuda, ha bastado con una semana para ponerse de acuerdo en una política de puertas abiertas y libre circulación por la Unión Europea para los ciudadanos ucranianos.

La Unión Europea hace honor a su nombre en el caso de Ucrania

Los líderes europeos se muestran eufóricos por la unidad que han sido capaces de mostrar por primera vez, y de forma tan rápida, en su política exterior. En ello no solo juegan un papel fundamental los motivos ya expuestos, sino también que Ucrania sea un país europeo, aunque de momento no forme parte de la Unión. Tampoco hay que desdeñar el impulso que la amenaza de armamento nuclear lanzada por el presidente ruso ha dado a la unificación de criterios en la respuesta de los Estados miembros.

“El principal motivo de unanimidad en la Unión Europea es la situación de guerra justo en las puertas de Europa. Los países del Este son los vecinos de Ucrania. Es muy difícil negarse a eso, con toda la opinión pública volcada frente a Putin”, indica el experto en Relaciones Internacionales y UE, Miguel Ángel Benedicto. “Algo que no sucedió con la guerra de Siria, que veíamos mucho más lejana, también culturalmente. No sé si llamarlo racismo, pero sí hay un componente cultura y de afinidad. La Unión Europea nunca se mojó a estos niveles con Siria ni por asomo”, añade.

Los 27 han acordado dar luz verde de forma extraordinaria a la Directiva sobre protección temporal para ofrecer una “asistencia rápida y eficaz” a las personas que huyen de la guerra en Ucrania tan solo una semana después de que comenzara. Se les concederá protección temporal en la UE, con permiso de residencia y acceso tanto a la Sanidad y la Educación como al mercado laboral.

Margaritis Schinas es vicepresidente y comisario para la cartera “Promoción de nuestro Modo de Vida Europeo”, que inicialmente generó gran polémica por su nomenclatura y se acabó realizando un ligero cambio al sustituir “protección” por “promoción”. Schinas ha sacado pecho al confirmar que la medida propuesta para el caso de Ucrania es “una medida histórica, sin precedentes”.

“Que la Unión Europea acoja a los refugiados de Ucrania, tiene un componente altamente político dentro de la partida de ajedrez con Putin”

Xavier Aragall, investigador de migraciones en el Instituto Europeo del Mediterráneo

El mismo día que la Unión Europea aprobaba esta excepcionalidad para el caso de Ucrania, en España se dieron a conocer imágenes de personas apaleadas y maltratadas por agentes españoles tras cruzar la valla de Melilla. Amnistía Internacional ha pedido que se investigue y que no haya un doble rasero en la admisión de posibles solicitantes de asilo:

«La Unión Europea activa, con buen criterio, la Directiva de Protección Temporal, que concederá protección inmediata en los países de la UE a las personas que huyen del conflicto [en Ucrania]. Pero mientras tanto, en nuestras propias fronteras se castiga a las personas migrantes con extrema brutalidad”, ha denunciado Virginia Álvarez, responsable de Política Interior y experta en refugio y migración de la ONG.

Varias personas han denunciado públicamente situaciones parecidas en la huida de Ucrania: un trato discriminatorio e incluso vejatorio a personas negras en la frontera de ese país con Polonia. En un artículo publicado por el Financial Times, los testigos coinciden en señalar a los guardias del lado ucraniano. Una mujer contó que los guardias fronterizos en el lado ucraniano separaban las colas entre nacionales del país y el resto. Otros denuncian haber sufrido malos tratos físicos.

Los guardias ucranianos “nos trataron como si fuéramos criminales. Nos pusieron sus armas en la cara”, ha contado al citado periódico Ahmed, un yemení que estudiaba en la ciudad ucraniana de Odesa hasta que estalló el conflicto. “Después de caminar sin parar durante casi tres días, llegamos a la frontera y nos trataron como animales”. Todos los testimonios recogidos por ese periódico coinciden en que la discriminación sucedió en el lado ucraniano.

El presidente de Senegal y de la Unión Africana, Macky Sall, ha declarado: “Todas las personas deberían tener los mismos derechos para cruzar hacia un lugar seguro en su huida del conflicto de Ucrania, sin tener en cuenta su nacionalidad o identidad racial”. El embajador de Kenia ante la ONU, Martin Kimani, ha condenado “este racismo contra africanos y personas afrodescendientes”.

Una Europa unida, muestra de fortaleza frente a Putin

“Todos los que huyen de las bombas de Putin son bienvenidos en Europa”, ha dicho la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Los 27 se han sentido atacados directamente, y ello repercute en todas sus decisiones. “Que la Unión Europea acoja a los refugiados de Ucrania, tiene un componente altamente político dentro de la partida de ajedrez con Putin”, subraya Aragall, del Instituto Europeo del Mediterráneo.

Schinas ha señalado la unidad como elemento clave que diferencia esta gestión de la acogida de refugiados: “La Unión Europea y todos y cada uno de sus Estados miembros están demostrando que estamos dispuestos a pasar a la acción y a mostrar nuestra solidaridad con Ucrania”.

“Todos los que huyen de las bombas de Putin son bienvenidos en Europa”

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea

Aragall destaca que la unidad de los 27 en la acogida de refugiados se engloba en una unanimidad que va mucho más allá: la propia consolidación de la OTAN y de la Unión Europea. “Yo creo que esta reacción ante la llegada de refugiados también está dentro de esta lógica. No deja de ser una oportunidad para la Unión Europea de demostrar a los países del Este, que eran los más díscolos: ‘gracias a esta Unión Europea podéis acoger a estos refugiados primos hermanos y os ayudamos’”.

Benedicto destaca que por primera vez ha visto “los valores democráticos por encima de los intereses económicos en la Unión Europea”. Cree que de ahí se explica también la unidad en la acogida de refugiados de Ucrania entre los 27, a la vez que admite que es “un agravio comparativo -obviamente- con otras situaciones que se han dado en los últimos años”.

Tanto Benedicto como Aragall coinciden en que la geoestrategia de la guerra juegan un papel crucial en este cambio de guion. Benedicto apunta: “Hemos visto giros muy rápidos en cosas que eran inéditas: tanto en sanciones económicas muy duras como en envío de armas, que no habíamos visto nunca en la Unión Europea. Esa unidad quizá sea por esa cercanía: lo tenemos enfrente. Pasado puede ser Polonia, Eslovaquia o Rumanía. Si les dejamos pasar [a los militares rusos], mañana llegan aquí”.

Aragall reconoce que “no es excusa” e invita a la reflexión: “Hasta hace tres semanas habíamos hecho una Unión Europea bunkerizada con unas vallas físicas, pero también de un entramado jurídico, para evitar la llegada de personas que huyen de conflictos”.

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Desde un historiador, a un psiquiatra, pasando por varios diplomáticos y mediadores, una abogada, un filosófo y un rabino… Éstas son las figuras cuyas enseñanzas y experiencia pueden contribuir a un diálogo constructivo en busca de la paz en el conflicto israelí-palestino, según los expertos consultados por Salam Plan.  

Ilan Pappé, historiador israelí crítico

Es uno de los nombres que más resuenan a la hora de estudiar el conflicto palestino-israelí. Ilan Pappé es un historiador judío israelí, que trata de remover conciencias con sus investigaciones y obras. Fundó y dirigió un Instituto de Investigación para la Paz israelí en los años 90 del pasado siglo. Actualmente es profesor de Historia en la Universidad de Exeter (Reino Unido), donde también dirige un proyecto de investigación que ha denominado Centro Europeo para Estudios Palestinos. Es uno de los pensadores más solicitados en el mundo occidental en cuestiones relacionadas con el conflicto entre israelíes y palestinos.

Lo recomienda Haizam Amirah Fernández, investigador principal del centro de pensamiento Real Instituto Elcano. Especializado en relaciones internacionales, el islam político y los procesos de transición hacia la democracia en el mundo árabe, el primer nombre que recomienda es Ilan Pappé, “por su enfoque y estudios sobre la Historia y orígenes del conflicto”.

Amirah Fernández también menciona a otro historiador, israelí-británico: Avi Shlaim, profesor emérito de Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford.

Pappé ha publicado numerosas obras. Entre las traducidas al español, se encuentran Los diez mitos de Israel (Ed. Akal), La Limpieza Étnica de Palestina (Ed. Memoria Crítica) o Los Palestinos Olvidados: Historia de los Palestinos de Israel (Ed. Akal). Sus obras, muy críticas con la ocupación israelí, hacen que incluso en las legaciones diplomáticas palestinas regalen alguna de ellas. Shlaim ha publicado El Muro de Hierro: Israel y el Mundo Árabe (Almed Ediciones).

Daniel Levy, exmediador israelí en busca de una solución “digna y aceptable” para ambas partes

Daniel Levy es politólogo y diplomático israelí. Estuvo en el equipo negociador israelí de los primeros ministros Ehud Barak e Isaac Rabin. Actualmente preside el US-Middle East Project, cuyo objetivo se centra en encontrar una solución “digna y aceptable” para ambas partes del conflicto.

Levy es otra de las voces que destaca Amirah Fernández. El investigador considera interesantes las ideas de Daniel Levy, porque “cuestiona el mainstream y algunos de los supuestos”. Por ejemplo, se ha mostrado reacio a los denominados Acuerdos de Abraham, los que Israel firmó el año pasado con Emiratos Árabes Unidos. Así, Emiratos se convirtió en el tercer país árabe en reconocer al Estado de Israel. Levy cree que más que no contribuye al avance hacia la paz, como se ha transmitido públicamente, sino a la normalización de la situación actual del conflicto.

Amirah Fernández explica asimismo, que Daniel Levy rechaza la política de territorios a cambio de paz, “la fórmula usada desde 1991 en la Conferencia de Paz en Madrid”, pues no se traduce en “paz por paz”, sino en segregación racial.

Bernardino León, diplomático español con experiencia mediadora

María Dolores Algora es investigadora del Centro de Seguridad Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria y especialista en el mundo árabe e islámico. “Lo que hay que buscar son buenos gestores”, opina. Aunque le vienen muchos intelectuales a la cabeza, ella propone los nombres de dos diplomáticos, porque se han mostrado “a favor del diálogo y, sobre todo, por su experiencia”.

Uno de estos diplomáticos es el español Bernardino León, que “conoce muy bien la situación”, en opinión de Algora. Fue jefe de gabinete y portavoz de Miguel Ángel Moratinos cuando éste fue Representante Especial de la UE para el Proceso de Paz en Oriente Próximo. León fue también enviado especial de la Unión Europea para el Mediterráneo Sur y enviado de la ONU para mediar en Libia. Actualmente dirige la escuela diplomática de Emiratos Árabes Unidos, un puesto que en su momento causó polémica porque se lo ofreció una de las partes implicadas en el conflicto libio.

Riyad al- Maliki, ministro de Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina

Riyad al- Maliki es el otro diplomático que la profesora Algora considera “un buen gestor, una persona ya muy ducha”. En su opinión, la mejor forma de abordar el conflicto y poder “resolverlo” realmente es “con gente que ya tenga experiencia”.

Al Maliki, actual responsable de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina, pidió a España el reconocimiento del Estado palestino en su última visita en 2017, como parte de la solución de los dos Estados que promueve Naciones Unidas. En su opinión, ello “contribuiría de forma positiva a la paz, la seguridad y la prosperidad en la región”, dijo entonces. En realidad, tres años antes, el Parlamento Europeo ya había apoyado el reconocimiento del Estado palestino y el apoyo a la solución de los dos Estados, pero esos votos no se han traducido en un reconocimiento oficial de la Unión Europea. España se mostró favorable a la petición de Al Maliki, pero respondió que prefería esperar a una posición común oficial de la UE.

El político palestino estuvo en el centro de las negociaciones para el “plan del siglo” que había prometido Donald Trump para el conflicto el mismo año que visitó España. En 2017, la ANP tuvieron numerosas reuniones, pero desde la declaración de EEUU de Jerusalén como capital de Israel, los contactos se congelaron. “No habrá paz sin poner fin a la ocupación israelí”, dijo recientemente ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Iain McGilchrist, investigador del cerebro dialogante

John Bell fue diplomático de Canadá y Naciones Unidas. Actualmente dirige The Conciliators Guild, una “organización de conciliadores” desde Londres. Fue mediador en el conflicto palestino-israelí y participó en un proyecto para coordinar la gestión de la Ciudad Vieja de Jerusalén entre las distintas religiones que consideran sagrados distintos lugares allí, entre judíos, cristianos y musulmanes.

Avisa de que su propuesta resultará “rara, pero creo que es realmente importante”. Recomienda al psiquiatra e intelectual Iain McGilchrist. “Está investigando algo totalmente esencial sobre cómo funcionan nuestros cerebros: un lado de nuestro cerebro es altamente negado para el diálogo, y el otro lado es muy bueno para dialogar. El problema está en que usamos la mente errónea, la izquierda”, explica Bell, de acuerdo con la teoría de McGilchrist. “Debemos intercambiar los dos lados de la mente, y es factible, porque tenemos la otra mente, pero no la usamos de forma apropiada”, añade.

McGilchrist lo describe en el libro The master and his emissary (El maestro y el emisario), donde une su investigación sobre “el cerebro dividido y la construcción del mundo occidental”, como reza el subtítulo de la obra. El libro únicamente está editado en inglés, por Yale University Press. Su autor publicará otro libro en otoño, avisa Bell.

Noura Erakat, abogada de derechos humanos y activista palestina

Noura Erakat pertenece a una “nueva generación de pensadores palestinos formados en el extranjero, comprometidos con la denuncia de las causas que están en el origen del conflicto”, señala Haizam Amirah Fernández, del Real Instituto Elcano. Erakat, estadounidense de origen palestino, es la única mujer en esta lista de voces recomendadas por los expertos consultados.

Es abogada especializada en Derechos Humanos, activista y profesora adjunta en la Universidad Rutgers. Actualmente es también investigadora visitante en la Iniciativa Religión, Conflicto y Paz de la Facultad de Teología de Harvard. Fue asesora legal en el Capitolio y los medios estadounidenses – desde la CNN hasta Fox News- han recurrido a ella en numerosas ocasiones como comentarista.

Martin Buber, filósofo por el diálogo y “una tierra para dos pueblos”

Roberto Navarrete es profesor en la facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y director del nuevo grado de Ciencias de las Religiones que estrena la misma institución. Recomienda leer a Martin Buber, un filósofo austríaco- alemán y judío nacido a finales del siglo XIX, que apostaba por el diálogo. Navarrete apunta que, aunque se le suele definir como sionista, no lo es en el sentido como se entiende actualmente el término. “Su sionismo no era un sionismo político o como el que ha triunfado, sino más bien cultural”, defiende.

El profesor explica que Buber pertenecía al movimiento Brit Shalom, que significa Alianza por la Paz, y abogaban precisamente por un pacto pacífico. Antes de la creación del Estado de Israel, hablaba del “retorno a Palestina, como lo llamaban ellos, como medio a las aspiraciones mesiánicas, es decir: religiosas”. Abogó por la creación de un Estado binacional con coexistencia pacífica. Se le enmarca dentro de una corriente denominada “pensamiento dialógico” y su obra más destacada se titula Una tierra para dos pueblos (Ed. Sígueme).

Buber aceptó el Estado de Israel como suyo, “la forma de la comunidad judía que surgió de la guerra”, como lo definió en un discurso en 1958, diez años después de su creación. “Pero nunca dejó de pensar el sionismo como ‘la renovación del asentamiento judío’ en lo que denominó la ‘Tierra de Israel-Palestina’”, defiende Navarrete. Perteneció al Ijud, un partido político heredero de Brit Shalom, que formó parte de la Liga a favor del Acercamiento y Cooperación Judeo-Árabe. Buber falleció en 1965, dos años antes de la Guerra de los Seis Días, que llevaría a una ocupación israelí de territorios que no está reconocida por Naciones Unidas.

Jonathan Sacks, rabino y defensor de la fraternidad humana

Victoria Martín es presidenta del Foro Abraham, una iniciativa para el diálogo interreligioso e intercultural en Europa, en la que trabajan conjuntamente judíos, musulmanes y cristianos. Martín aconseja seguir las palabras del rabino británico Jonathan Sacks, fallecido recientemente.

Fue Gran Rabino de las Congregaciones Hebreas Unidas de la Commonwealth durante 22 años, un filósofo y erudito que enseñó en distintas universidades y una figura escuchada en el Parlamento británico. El Príncipe de Gales lo definió como “una luz para esta nación” y ex primer ministro británico Tony Blair, como “un gigante intelectual”.

Martín destaca la siguiente frase del rabino Jonathan Sacks, en la búsqueda de un diálogo constructivo: “Solo si estamos dispuestos a escuchar la voz del otro, encontraremos que, bajo la piel, somos hermanos y hermanas, miembros de la familia humana bajo la paternidad de Dios. Cuando los otros se vuelven hermanos y el conflicto se convierte en reconciliación, hemos comenzado el viaje a una sociedad como una familia y el drama de la redención puede comenzar”.

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Las personas que trabajan con y por los niños migrantes que llegan solos a España, personas de la industria audiovisual y la comunicación; y también un adulto que comenzó su migración solo a los 9 años y llegó ocho años después a Barcelona… Todos ellos comparten en Salam Plan sus recomendaciones sobre las mejores películas de ficción para comprender lo que significa ser un menor migrante solo o sin un adulto que lo cuide, los denominados ‘MENA’ (menor extranjero no acompañado).

El viaje de Said, de Coke Riobóo (España, 2006)

Paco Aperados es técnico del Programa de Inmigración de Cáritas Española. Recomienda El viaje de Said, un cortometraje “excelente” de animación con plastilina. Obtuvo el Goya de esa categoría en 2007.

“Más allá de las explicaciones miopes de los ‘efectos llamada’, la historia de Said transmite de manera brillante la esencia de la movilidad humana. Miles de  jóvenes y adultos tienen el mismo corazón y el mismo sueño que el niño Said”, señala Aperados. El viaje de Said refleja cómo el sueño de un niño marroquí sobre una vida ideal en España, se topa de bruces con un mundo lleno de pegas y rechazo.

Desde Cáritas, han utilizado este corto de Coke Riobóo en numerosos talleres de formación y sensibilización, “porque ofrece una mirada del proyecto migratorio desde la realidad de origen y desde el corazón”.

Adú, de Salvador Calvo (España, 2020)

“Es la clásica”, comenta Ousman Umar. Él mismo fue un niño migrante solo, que sobre los 12 años emprendió un camino de supervivencia que duró casi 5 años hasta llegar a Barcelona. Fundó la ONG Nasco Feeding Minds y acaba de publicar la segunda parte de su propia historia: Desde el país de los blancos (Ed. Plaza & Janés). La primera, está en Viaje al País de los Blancos.

Poco importa que Adú, la película de Salvador Calvo, sea de 2020. Umar tiene razón: ya se ha convertido en un clásico. Para esta recopilación de Salam Plan, al menos tres expertos han pensado automáticamente en esta cinta, ganadora de 4 Goya.

Para Irene Quirante, técnica de comunicación de la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes, tampoco hay duda sobre qué película recomendar: Adú.

Narra tres historias que se entrelazarán en torno al pequeño Adú, de 6 años. Él y su hermana mayor, también una menor, huirán de Camerún en un viaje desesperado por alcanzar Europa.

Es un largometraje que “refleja muy bien todo ese tránsito migratorio” de los niños, en opinión de Quirante. Destaca que la historia de Adú, interpretado por Moustapha Oumarou, “es emotiva, pero no solo se queda en la emoción, y retrata una realidad previa a la llegada” a España. Luis Tosar, Álvaro Cervantes y Anna Castillo también forman parte del elenco de esta película escrita por Alejandro Hernández.

14 kilómetros, de Gerardo Olivares (España, 2007)

Desde la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR), Alberto Senante también considera imprescindible Adú. Y añade este otro título: 14 kilómetros. La cinta de Gerardo Olivares obtuvo la Espiga de Oro a la mejor película en la Seminci de 2007. El festival de cine de Valladolid también premió su fotografía y música como las mejores aquel año.

Un año antes, Acnur ya recogía este relato en su blog y señalaba que ayudaría a “comprender mejor por lo que están pasando millones de personas que tienen que dejarlo todo”.

14 kilómetros es la distancia entre África y Europa, la que separa Marruecos de España por el Estrecho de Gibraltar. Pero este largometraje quiere mostrar que el viaje “comienza mucho antes de convertirse en noticia”.

Violeta escapa de un matrimonio concertado con un anciano que abusaba de ella. Buba es un mecánico adolescente que juega bien al fútbol, así que su hermano mayor le anima a probar suerte en Europa. Ella es de Mali, ellos del vecino Níger. Antes de llegar siquiera al Estrecho, los tres tendrán que atravesar el Sáhara, un desierto que se convierte en tumba para muchos migrantes en la vida real, y a ellos también les pasará factura.

El Camino, de Isthar Jasin (Costa Rica- Francia, 2008)

El Camino cuenta la historia de dos hermanos, Saslaya y Darío, que viajan solos desde Nicaragua a Costa Rica en busca de su madre, que emigró hace ya ocho años. “En el camino se encuentran con violencia, los abusos, la soledad, el hambre…”, enumera Ana Muñoz, responsable de comunicación de Misiones Salesianas. 

Con varios premios internacionales, la película de Ishtar Jasin ayuda a “entender los peligros a los que los menores se enfrentan en sus viajes”, según Muñoz. Y subraya:

“En un momento tan delicado en el que los menores no acompañados están en el debate, es más necesario que nunca entender que lo primero, son niños solos. También entender por qué dejan sus hogares”. 

Capitana Marvel, de Anna Boden y Ryan Fleck (EEUU, 2019)

“Sí, la de la superheroína”, recalca Arancha Ferrero, por si alguien se sorprende de su sugerencia para esta lista de las mejores películas sobre niños migrantes. Y es que esta guionista de publicidad y televisión, que también miembro de la Asociación Musulmana por los Derechos Humanos, dice que está “harta, estomagada, cansada de dramas sobre los pobres niños migrantes”. En su opinión, “estos dramas no son más que otra manera de explotar la experiencia migrante para acomodar nuestro sistema de vida. Es cosificar al migrante para que se convierta en un recurso estético [en el cine]”.

En la película de Capitana Marvel hay unas niñas a las que acoge una familia. Pero para Ferrero la clave está en toda la trama. La describe así: “Es una película que nos enseña cómo un barco va a la deriva por un espacio sideral, con varias familias a bordo de una raza cuyo planeta ha sido destruido, su pueblo diezmado, perseguidos a muerte… Y que cuando se intentan defender, son etiquetados como terroristas”.

La buena mentira, de Philippe Falardeau (EEUU, 2014)

Cuenta la historia de dos chicos sudaneses que huyen de la violencia en su país y acaban acogidos en EEUU. Belén Vicente, jefa de prensa de Unicef España, considera La Buena Mentira una película “muy interesante, por qué cuenta la complicada vida de los chicos en su país natal, cuando la violencia les obligó a tomar las riendas de sus vidas, huyendo hacia Kenia y finalmente llegando a Estados Unidos”.

En Estados Unidos conocerán a una trabajadora social poco experimentada, interpretada por Reese Witherspoon, “que se convertirá en un pilar importante en sus vidas y les ayudará a superar algunos retos y choques culturales”. Vicente destaca además, que la película “tiene algunos toques de humor interesantes”.

A Escondidas, de Mikel Rueda (España, 2014)

“Es una historia de amor entre dos adolescentes, Ibra y Rafa. El primero es un menor marroquí tutelado que corre el riesgo de ser expulsado de España y el segundo es un chico español”, explicó Manuel Sobrino, especialista en comunicación de Save The Children, en la recopilación de Las 10 mejores películas sobre inmigración según 10 expertos publicada anteriormente en Salam Plan.

“Ibra está solo y perdido, no tiene a nadie en España, pero volver a Marruecos no es una opción. Además de huir de la pobreza sabe que allí no podrá vivir en libertad; nunca se atrevería a hablar de su homosexualidad porque sabe cuáles son las consecuencias, aunque, a sus 14 años, todavía está aprendiendo a aceptarse. La soledad marca su día a día hasta que conoce a Rafa, un chico con el que comparte muchos de sus miedos”.

“La película ayuda a entender cuáles son las dificultades que viven los mal llamados ‘MENAs’ [menores extranjeros no acompañados] y visibiliza como a esa situación se añaden muchas otras que complican la vida de un adolescente al ser víctima del racismo, la xenofobia y la homofobia”, señaló el profesional de esta ONG que trabaja por los derechos de la infancia.

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Isaac J. Martín, corresponsal en Egipto: “Somos parecidos, lo considero mi hogar” https://salamplan.com/frontera-sur/isaac-j-martin-corresponsal-en-egipto-somos-parecidos-lo-considero-mi-hogar/20210411 Sun, 11 Apr 2021 12:25:12 +0000 https://salamplan.com/?p=6642 Isaac J. Martín llegó casi por casualidad a Egipto, hace algo más de 4 años. Nunca antes le había atraído el país para trabajar allí. Ahora se siente tan a gusto, que se ha convertido realmente en su nuevo “hogar”. Había sido corresponsal en Marruecos con El Mundo hasta que se trasladó a El Cairo. Ahora forma parte del equipo de corresponsales de Oriente Medio para la agencia de noticias EFE. Su labor en la región le mereció el premio al mejor periodista joven de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) en su primer año allí. Martín tiene claro que lo que más le gusta de Egipto es “la cercanía de la gente”. Destaca, a la vez, la...

La entrada Isaac J. Martín, corresponsal en Egipto: “Somos parecidos, lo considero mi hogar” se publicó primero en Salam Plan.

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Isaac J. Martín llegó casi por casualidad a Egipto, hace algo más de 4 años. Nunca antes le había atraído el país para trabajar allí. Ahora se siente tan a gusto, que se ha convertido realmente en su nuevo “hogar”.

Había sido corresponsal en Marruecos con El Mundo hasta que se trasladó a El Cairo. Ahora forma parte del equipo de corresponsales de Oriente Medio para la agencia de noticias EFE. Su labor en la región le mereció el premio al mejor periodista joven de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) en su primer año allí.

Martín tiene claro que lo que más le gusta de Egipto es “la cercanía de la gente”. Destaca, a la vez, la enorme diversidad de su población, con más de 100 millones de habitantes. Tanto es así, que el Gobierno está promoviendo que no se tengan más de dos hijos.

El pueblo nubio, en el sur del país, es para este corresponsal el culmen de la amabilidad. Y lamenta que en El Cairo los nubios se tengan que enfrentar a cierto racismo, pues quienes tienen la tez más oscura, como ellos, son tratados como clase baja.

“Los egipcios son súper generosos. Esa apertura, esa generosidad, esa cercanía, esa sonrisa, ese amor a la cultura… Eso a mí me encanta”

Actualmente, Egipto está en manos del antiguo jefe del ejército, Abdelfatah Al Sisi, tras derrocar al Gobierno de Mohamed Mursi. Fue elegido en las urnas tras la revolución de 2011, que convirtió la Plaza Tahrir de El Cairo en el epicentro de las Primaveras Árabes de las que ahora se cumple una década. Mursi murió en 2019, durante un juicio contra él por presunto espionaje.

Egipto ha saltado a la actualidad internacional en las últimas semanas por encallarse el Ever Given en el Canal de Suez y bloquear durante días una de las principales rutas de comercio mundial. El país también ha adquirido protagonismo recientemente por el espectacular traslado de las momias faraónicas o el hallazgo de la ciudad perdida de Luxor.

Pero Isaac J. Martín nos descubre en esta entrevista de la serie #PrismaDelCorresponsal aspectos alejados de lo más conocido de la Historia o la actualidad de Egipto para mostrarnos cómo es el Egipto de a pie, ese que con el turismo o las noticias no siempre se acierta a discernir.

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¿Qué te llevó a El Cairo?

Aterricé en diciembre de 2016. Fue el azar. Yo nunca me vi en Egipto, la verdad. Mi zona siempre ha sido Magreb, Túnez… Soñaba con Líbano… Fue una cobertura en Marruecos, una serie de llamadas y en cuestión de una semana ya me estaban diciendo que me venía a Egipto con EFE. Estaba en Marruecos con El Mundo anteriormente.

Tenía muy presente Egipto, pero nunca había sido mi región, por la que yo más me había interesado. Y llegué aquí y fue todo un descubrimiento.

Para no tener Egipto en mente, al final llevas allí ya más de 4 años.

Sí, aunque estuve un año de corresponsal en Líbano y regresé a Egipto. No sabía que lo iba a echar tanto de menos, por temas personales también. Al final he hecho aquí mi vida, mi hogar. No sé si ha sido el destino, el azar, pero es lo que me ha hecho descubrir un país que considero mi hogar. Y tampoco lo considero tan lejano de Granada. Hay muchas cosas en las que somos parecidos, y cuando yo voy a Granada, lo veo bastante similar. Incluso cuando hablo aquí con mis amigos egipcios, como un trato con mi familia o en los pueblos de Granada. Ha sido un buen descubrimiento a nivel personal y profesional.

¿Qué es lo que más te gusta de vivir allí?

La cercanía de la gente. Aunque aquí en El Cairo, es cierto que con el bullicio que hay, puede haber un poco más de discrepancias en algunas cosas o pueden saltar antes por esta emoción. Pero al final están siempre contigo: son súper generosos y, sobre todo, en cuanto ven a un extranjero y, sobre todo si le hablas su idioma, se abren a ti como ninguno. Esa apertura, esa generosidad, esa cercanía, esa sonrisa, ese amor a la cultura… Aunque sea muy nostálgico aquí todo. Eso a mí me encanta.

Me recuerda un poco a mi casa, a mi abuelo con Cine de Barrio y demás. Si ellos ven que estás interesado en su cultura, eres como un hermano más, o un hijo en algún caso.

Yo siempre digo: me siento más cercano aquí que cuando yo vivía en Madrid. Mira que Madrid y El Cairo son dos capitales, pero el sentido de poder conciliar tu trabajo con tu vida personal bien. Aquí yo creo que lo he conseguido. En Granada lo podía hacer y en Madrid me costaba.

El mundo entero conoce Egipto por sus pirámides y las momias, que se trasladaron precisamente hace unos días en un desfile espectacular. ¿Qué recomendarías visitar en este país que se salga de los tópicos?

Uno de mis sitios favoritos es Asuán [en el sur], pero suele ser una de las últimas paradas de los cruceros turísticos. El pueblo nubio son una maravilla: lo más amable que te puedas encontrar, abiertos, educados… Aquí en El Cairo, cuanto más negro seas, más clase baja te consideran. El racismo que te puedes encontrar entre la propia población…

Luego, los desiertos que hay aquí: el Desierto Negro, el Desierto Blanco, o Siwa, que está en la frontera con Libia, es todo un espectáculo.

Alejandría, el sitio – para mí- por excelencia, te lleva a esa nostalgia, lo cosmopolita, lo que fue Egipto. Y la arquitectura es una cosa totalmente preciosa. Es cierto, que los propios egipcios no saben lo que tienen, porque descuidan mucho esos sitios. Al lado de las pirámides o el barrio islámico aquí – el bazar es una maravilla-, lo ves todo muy descuidado. Lo ves muy descuidado, no aprecian lo que tienen.

En el sentido de cuidar del patrimonio, ¿no? Resulta llamativo, porque con el desfile reciente para el traslado de las momias…

El desfile la gente aquí lo veía, pero ha sido más a nivel mundial que aquí mismo. No es la primera vez que transfieren momias, les enorgullece que el show haya llegado a todos los canales del mundo, pero la gente no lo veía en la televisión. La percepción que tienen sobre su patrimonio podría ser mucho más.

Yo a La Alhambra he ido dos veces, al final no aprecias lo que tienes hasta que te vas. Aquí, cualquier barrio que voy, incluso en el que vivo, me maravilla la arquitectura. Ha habido un edificio que se ha caído, en el centro se cayó el año pasado uno…

Cualquier sitio de El Cairo es maravilloso. Me encanta.

“Hay muy pocas salas de cine que hay para la gran industria que hay, para los grandes artistas que hay aquí. Ahora con el streaming, la cosa cambia un poco. El programa ‘Abla Fahita‘ rompe los esquemas”

Ahora con el coronavirus, no sé qué tal se podrá hacer vida social. Pero, ¿qué sitios de la ciudad te gustan para quedar con amigos para comer o ver algún espectáculo?

Con el coronavirus es un mundo aparte, estamos en otra dimensión. Como si vivieras el post-covid. Aquí para ellos existen otras muchas más cosas que el covid.

Para el tema del ocio, cuando llegué aquí me sorprendí muchísimo, porque había muchos sitios donde podías bailar, había más bares de los que yo veía en Rabat. Poco a poco, eso se ha ido reduciendo.

¿Y eso es más por cuestión legislativa o económica?

Puede ser más de crisis económica, puede ser más de presión en cuanto al alcohol: han subido muchísimo el tema de las licencias de alcohol. El coronavirus, obviamente, ha afectado. Hay bastantes sitios que han cerrado.

El tema de ocio, nosotros solemos ir a terrazas. Rooftop es mi sitio favorito aquí, con vistas al Nilo. En el centro suelen ser casi todos en terrazas de hoteles. No es económico. Aquí, si voy a beber, aquí un botellín de cerveza te puede salir por 4 euros. Yo en Madrid me gastaba a lo mejor eso, pero con los sueldos que tienen aquí es imposible. Es un poco élite.

¿Y el cine egipcio que en España apenas es conocido, pero que es una industria muy potente, qué tal está yendo ahora? ¿Tienes alguna recomendación?

Era, era [una industria muy potente]. Justamente hace dos años estuve en el Festival de Cine de Gouna, que es uno de los festivales nuevos que hay, también está el Cairo International Film Festival. Aquí tiene que pasar mucho tema de censura, cada vez va a peor… Aunque parezca mentira, no hay una industria muy fuerte de cultura.

Lo que más se lleva son las series, ahora vamos a tener una oleada de estrenos para Ramadán, que empieza la semana que viene. Eso es un punto fuerte, pero incluso en las series de Ramadán aquí la temática se va a ejército, patria… ese estilo. Al final ves que todo está dominado por las autoridades.

¿Y cuándo empezó el declive al que te refieres?

Después de la Revolución de 2011 hubo una explosión cultural, [por ejemplo] con graffitis que podías encontrar en la calle, que era algo novedoso. Con Mursi se intentó incluso cerrar la ópera, hubo mucho control con la cultura. Con Al Sisi también ha habido mucho control.

Es cierto que aparecen películas independientes. En Gouna entrevisté al director de Yomeddinne, sobre una persona leprosa que intenta viajar a El Cairo, y esa es una de las últimas pelis egipcias que realmente es buena y diferente. El director se quejaba de la distribución y de las muy pocas salas de cine que hay para la gran industria que hay, para los grandes artistas que hay aquí.

Ahora con el streaming, la cosa cambia un poco. Por ejemplo, está siendo un triunfo Abla Fahita, que ha salido hace un mes en Netflix. Es un programa semanal [de] una marioneta, que no trata sobre política, pero trata temas sobre… Invita a famosos, un poco como El Hormiguero pero con un títere, y a lo mejor le dice: “ay, y tu amante” o “¿has tenido algún novio?”. Temas que se suelen hablar, pero que son tabú de alguna manera, pero que lo hacen a través de una marioneta. Mete muchos temas que impactan, porque no es lo que ves en cuanto a producciones audiovisuales. Yo disfruté mucho, tiene para estudiarlo, incluso para hacer un análisis de cada episodio. Rompe un poco los esquemas de la situación actual.

Los corresponsales debemos ir a esos pueblos, meter los pies en el barro. Es lo que falta. Si pones Tahrir en un titular, es lo que va a llegar

Ahora que se cumplen diez años de las ‘Primaveras Árabes’ y de la Revolución en Egipto, donde eran los intelectuales y los jóvenes los que impulsaban la revolución, ¿qué podemos aprender de la experiencia de aquellos días y lo que vino después? ¿Y qué han aprendido o qué sensación tienen los egipcios que conoces?

De las cuestiones positivas con las que yo me he quedado y te da esa fuerza, es la confianza que te da la generación siguiente. Prácticamente todos los activistas están fuera de Egipto; y los que se han quedado, desgraciadamente están en prisión. Otros han sabido seguir la vía ONG, que también se han sido un target [objetivo].

Pero los que se han quedado aquí, y que lo saben hacer muy bien, son profesores de las universidades. Ponen todo su afán en la visión del mundo y lo que tiene que ser un país, en sus alumnos.

Lo que han aprendido también, es que hay que prepararlo todo bien; no dejarse llevar por la emoción y acogerse más a la razón. Pero eso es muy, muy difícil. El día de protesta que hubo en 2019 [multitudinaria]. ¿Qué pasa? Que luego durante un mes hubo arrestos arbitrarios, en los que un chico iba por la calle, cogían su teléfono móvil y a lo mejor tenía algún meme, una broma del presidente, y te lo llevaban a prisión. La gente acaba cansada, quemada, no quiere vivir así. Esa es un poco la pena. Muchos han acabado con estrés post-traumático.

¿Y qué lección podemos extraer los periodistas extranjeros de aquella cobertura?

[El error de] quedarnos con lo superficial. Lo que has mencionado, se hablaba de que los intelectuales y la clase alta hicieron la Revolución. Sí y no: ellos son los que dieron voz, y los que sabían inglés y se lo podían decir al mundo. Pero la Revolución no empezó en El Cairo.

En esas ciudades, en esos pueblos es donde tienes que poner el ojo, porque es donde realmente está lo que le falta a la gente. Al final aquí en El Cairo, esa élite podía coger su pasaporte e irse a Estados Unidos, muchos tenían doble nacionalidad. Y al final nos centramos aquí, que es lógico, es donde se concentra la gente. De hecho, la gente venía de fuera para [la plaza] Tahrir [en El Cairo].

Pero ir a esos pueblos, al centro, a lo mejor es lo que faltó y sigue faltando. Si pones Tahrir en un titular, es lo que va a llegar. La lección de meter los pies en el barro. Para conocer la raíz de todo, te tienes que meter en los fondos, no quedarte en la oficina, el hotel y el centro neurálgico, como la plaza.

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Chef Najat Kaanache: “A los políticos les cocinaría un limón. Así podría limpiar todo” https://salamplan.com/cultura/biblioteca/chef-najat-kaanache-a-los-politicos-les-cocinaria-un-limon-asi-podria-limpiar-todo/20210218 Thu, 18 Feb 2021 12:02:48 +0000 https://salamplan.com/?p=6432 Najat Kaanache encendió los fogones de la más alta cocina en Madrid Fusión hace un par de años, después de mandar un correo electrónico a un renombrado crítico gastronómico que probó y valoró su trabajo. Pero a esta chef de alma vasca y marroquí no le gustan las diferenciaciones: “No veo la cocina como alta ni baja, porque eso sí que es discriminación”. Con una mezcla de arrojo y humildad, ha conseguido hacerse un hueco en el panorama culinario de renombre. Pero el éxito no llegó de la noche a la mañana y hoy sigue luchando por sacar adelante un nuevo proyecto. La crisis del coronavirus también hizo mella en su premiado restaurante Nur en Fez (Marruecos) y ahora se...

La entrada Chef Najat Kaanache: “A los políticos les cocinaría un limón. Así podría limpiar todo” se publicó primero en Salam Plan.

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Najat Kaanache encendió los fogones de la más alta cocina en Madrid Fusión hace un par de años, después de mandar un correo electrónico a un renombrado crítico gastronómico que probó y valoró su trabajo. Pero a esta chef de alma vasca y marroquí no le gustan las diferenciaciones: “No veo la cocina como alta ni baja, porque eso sí que es discriminación”.

Con una mezcla de arrojo y humildad, ha conseguido hacerse un hueco en el panorama culinario de renombre. Pero el éxito no llegó de la noche a la mañana y hoy sigue luchando por sacar adelante un nuevo proyecto. La crisis del coronavirus también hizo mella en su premiado restaurante Nur en Fez (Marruecos) y ahora se propone abrir un “chiringuito” en Holanda. Acaba de publicar su primer libro de recetas, Najat (Ed. Planeta Gastro), y ya anuncia que en unos meses publicará el siguiente libro. Pero solo desvela detalles del primero en un encuentro esta semana con motivo de su lanzamiento.

“Espero con toda la humildad del mundo, que la gente nos escuche un poquito la expresión de este libro: los colores, sabores, productos, artesanía marroquí expresados en un plato. Es la expresión del producto natural”, describe su cocina, que mezcla la tradición de su otra patria con la innovación. “Es importante la visualización de los colores naturales de mi tierra, colores vivos que expresan mucho, que tienen su historia detrás”.

“No veo la cocina como alta ni baja, porque eso sí que es discriminación”

Nació en Aya/Aia, “una montañita supermágica” entre Zarauz y San Sebastián, donde jugaba al frontón. “He crecido con euskaldunes, soy vasca y soy marroquí. Pero más que eso, soy ciudadana del mundo”. Cuenta que creció creyendo que era pobre, pero ahora lo ve con otro prisma: “Teníamos una huerta (…). Éramos ricos”.

Esta chef sabe siete idiomas, porque “mi padre siempre nos ha enseñado: si vas a un sitio, intégrate porque si no, vas a pasarlo mal. He vivido cuatro años en Holanda, tengo que aprender holandés”.

El restaurante en Fez estaba tan cotizado, que los comensales llegaron a sentarse a la mesa habiendo pagado previamente, como se hace en algunos de los restaurantes más solicitados. Y es que Nur ha sido galardonado como el mejor restaurante de África y el mejor restaurante marroquí del mundo.

Al abrir el restaurante, estuvo tres meses con las mesas vacías: “Mordía la almohada llorando. Esto no puede ser, esto es el fracaso total”

Pero cuando abrió, se pasó tres meses con las mesas vacías. “Me fui a Fez con dos maletas. El restaurante estaba ahí, pero necesitaba alma. No calculé quién iba a venir. Es un fallo, pero al final me salió bien la jugada”. Únicamente iba de forma asidua un comensal -no le gusta decir “cliente”-, y ella pensaba: “no le puedo dar siempre lo mismo”. El resto de mesas permanecían vacías. “Mordía la almohada llorando. Esto no puede ser, esto es el fracaso total”, confiesa.

Asegura que aquella web y “la fuerza del marketing” fueron su salvación. “Pedí ayuda, y el universo me la dio. No tenía [un] relaciones públicas, no lo tengo”. Ahora, con la crisis en la hostelería que ha conllevado la pandemia, Najat Kaanache está dando clases de cocina a través de internet. Llevan casi 11 meses con el restaurante de Fez cerrado, tiene otros cuatro. Dice que las clases de cocina son “para sobrevivir, para mantener el negocio” y a los trabajadores.

En su equipo hay jóvenes en riesgo de exclusión social, pero ella no quiere hablar de ello, no como si fueran distintos. “Su alrededor no hace que su alma sea mejor o peor”. Asegura que la cocina les transforma, a todos: “Sin mi equipo no estaría yo hoy sentada aquí. Se lo merecen todo. Hemos luchado mucho para cosas normales de la vida. Es un equipo joven, que tiene muchas ganas. Hay gente que igual no sabe leer y escribir y están emplatando conmigo. Compartimos la sabiduría [de unos y otros]”. Defiende que en la cocina “tiene que haber paz, mucho amor y no tiene que haber ego”.

“La cocina une personas, cura políticos, a los ricos los hace más humildes, a los pobres los hace más ‘champions‘”

Kaanache opina que “la cocina une personas, cura políticos, a los ricos los hace más humildes, a los pobres los hace más champions. La cocina es un mundo de arte para crear paz, no importa si tienes lentejas o un tarro de Nocilla”.

En la cocina de Najat Kaanache no puede faltar el limón, la remolacha, el comino y el aceite de oliva. “Muy andalusí”, señala. Ese cítrico que define su cocina y decora la portada de su libro es precisamente lo que daría a los políticos, admite al preguntarle Salam Plan por ello. “Un político no deja de ser humano también. Es muy fácil que apuntemos todo el día con el dedo”, dice primero. Luego se lanza, comedidamente: “A los políticos les cocinaría un limón. Es lo mejor. Así podría limpiar todo. Lo siento, perdón, a quien me escuche”. Ríe.

Con su primer libro, puedes probar en casa sus recetas tradicionales y más vanguardistas, “mirando al pasado y al futuro”. Y AQUÍ puedes acceder a dos recetas de Najat Kaanache, que cede como aperitivo.

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55 años de cárcel por el atentado de Mánchester en el concierto de Ariana Grande https://salamplan.com/terrorismo/55-anos-de-carcel-para-uno-de-los-terroristas-del-atentado-de-manchester-en-el-concierto-de-ariana-grande/20200820 Thu, 20 Aug 2020 16:15:19 +0000 https://salamplan.com/?p=5793 Hashem Abedi ayudó a su hermano mayor Salman a preparar la bomba que se llevaría la vida de 22 personas en el Manchester Arena durante un concierto de Ariana Grande en 2017. Planearon el ataque durante cuatro meses. Salman Abedi murió en el atentado y su hermano ha sido condenado a un mínimo de 55 años de prisión. Tras siete semanas de juicio contra el terrorista superviviente, un jurado le ha declarado culpable de colaborar en la preparación del atentado inspirado en Daesh (el autodenominado ‘Estado Islámico’), informan los medios británicos. Abedi es culpable de tres cargos: el asesinato de las 22 víctimas mortales -numerosos menores y jóvenes-, el intento de asesinato de las víctimas heridas que sobrevivieron y la...

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Hashem Abedi ayudó a su hermano mayor Salman a preparar la bomba que se llevaría la vida de 22 personas en el Manchester Arena durante un concierto de Ariana Grande en 2017. Planearon el ataque durante cuatro meses. Salman Abedi murió en el atentado y su hermano ha sido condenado a un mínimo de 55 años de prisión.

Tras siete semanas de juicio contra el terrorista superviviente, un jurado le ha declarado culpable de colaborar en la preparación del atentado inspirado en Daesh (el autodenominado ‘Estado Islámico’), informan los medios británicos. Abedi es culpable de tres cargos: el asesinato de las 22 víctimas mortales -numerosos menores y jóvenes-, el intento de asesinato de las víctimas heridas que sobrevivieron y la conspiración para explosionar la bomba.

>>> También puedes leer: Por qué ‘Estado Islámico’ ni es Estado ni es islámico<<<

El juez le ha condenado a cadena perpetua, si bien el terrorista -de 23 años- podría salir de prisión en su vejez. La sentencia establece que deberá pasar al menos 55 años en la cárcel. Hashem Abedi no ha querido abandonar la celda en la que se encontraba en prisión preventiva para escuchar su sentencia este jueves.

“Su sentencia nunca será comparable a la que tenemos nosotros”

Madre de Kelly Brewster, víctima mortal

“Su sentencia nunca será comparable a la que tenemos nosotros”, ha declarado la madre de Kelly Brewster al diario local Manchester Evening News. Su hija fue asesinada cuando tenía 32 años. “Un día, él será libre, pero nosotros estaremos rotos para siempre”.

“Hemos pasado dos días escuchando los terribles detalles de vidas que se han roto, no solo 22, sino cientos de vidas cambiadas para siempre”, ha dicho el padre de Martyn Hett, una de las víctimas mortales que fue asesinado cuando tenía 29 años. Su hermano, Dan Hett, se hizo conocido en Reino Unido poco después del atentado de Mánchester por alzar la voz contra el racismo.

“Como ciudadano de Mánchester medio turco, no estoy tan alejado de este Abedi. La idea de que alguien diga ‘eh, esto es un problema de inmigración’ me frustra. ¿Cómo va a ser un problema migratorio?”

Hermano de Martyn Hett, víctima mortal

“Como ciudadano de Mánchester medio turco, no estoy tan alejado de este chico [Abedi]. La idea de que alguien diga ‘eh, esto es un problema de inmigración’ me frustra. ¿Cómo va a ser un problema migratorio? Un terrorista nacido en Reino Unido asesinó, entre otras muchas personas, a mi hermano turco nacido en Reino Unido… en una vida paralela, los papeles se podrían haber invertido”, aseguró Dan Hett entonces, como recogió Salam Plan. Los terroristas Abedi son británicos de origen libio. De hecho, el condenado huyó a Libia, país que le extraditó de vuelta a Londres.

Megan Hurley (15 años), Martyn Hett (29), Chloe Rutherford (17), Liam Curry (19), Kelly Brewster (32)… 22 personas fueron asesinadas y decenas resultaron heridas durante el concierto de Ariana Grande en el Manchester Arena el 22 de mayo de 2017.

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Sobrevivir al límite en tiempos de coronavirus: así luchan refugiados y migrantes en todo el mundo https://salamplan.com/frontera-sur/refugiados/sobrevivir-al-limite-en-tiempos-de-coronavirus-asi-luchan-refugiados-y-migrantes-en-todo-el-mundo/20200520 Wed, 20 May 2020 09:34:01 +0000 https://salamplan.com/?p=5569 El confinamiento en España ha puesto al límite a Christopher, que no puede salir a ganarse el pan. Las salidas de pateras para cruzar el Mediterráneo hacia Italia y Malta se han duplicado aunque sus puertos permanezcan cerrados por el coronavirus. Mientras, el campo de refugiados más grande del mundo acaba de sufrir su primer contagio. >>> Sigue a Salam Plan- ‘periodismo contra el odio’ en Twitter y Facebook <<< “Antes del Covid19 siempre salía a ver cómo sobrevivir. Ahora llevo dos meses sin pagar el alquiler. El casero me ha dicho que si no le pago cuando se cumpla el tercer mes, me tengo que ir”. Christopher tiene hasta el 10 de junio, o acabará en la calle, cuenta...

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El confinamiento en España ha puesto al límite a Christopher, que no puede salir a ganarse el pan. Las salidas de pateras para cruzar el Mediterráneo hacia Italia y Malta se han duplicado aunque sus puertos permanezcan cerrados por el coronavirus. Mientras, el campo de refugiados más grande del mundo acaba de sufrir su primer contagio.

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“Antes del Covid19 siempre salía a ver cómo sobrevivir. Ahora llevo dos meses sin pagar el alquiler. El casero me ha dicho que si no le pago cuando se cumpla el tercer mes, me tengo que ir”. Christopher tiene hasta el 10 de junio, o acabará en la calle, cuenta por teléfono a Salam Plan.

Vive en un municipio de las regiones que continúan en fase 0. Antes de la crisis del coronavirus solía trasladarse a otro pueblo de su región para tratar de hacer algo de dinero. Allí había conseguido hacerse un hueco a la salida de un supermercado, ayudando a llevar la compra a las personas mayores o despachando algún trabajillo que le salía ocasionalmente. Aunque es solicitante de asilo, aún no tiene permiso para trabajar. Tiene cita el martes que viene para que le entreguen la tarjeta amarilla que le permitirá buscar trabajo de acuerdo con la ley española para los demandantes de asilo. Antes de huir de la violencia en su Nigeria natal, fue taxista.*

“Llevo dos meses sin pagar el alquiler. El casero me ha dicho que si no le pago cuando se cumpla el tercer mes, me tengo que ir”

Christopher, solicitante de asilo

El confinamiento por el coronavirus y las restricciones a la movilidad le han obligado a renunciar a los pocos ingresos que conseguía: “No me muevo, no voy a ningún sitio”. Él no puede mostrar un documento que certifique que va a trabajar y así poder comprarse comida o pagar los 300 euros que le cuesta su habitación en un piso compartido pero solitario, donde el otro inquilino es una persona con la que no se relaciona. Está saliendo a flote gracias a la ayuda un par de conocidos.

La voz de Christopher -que habla en inglés- al otro lado del teléfono suena serena. No es la primera vez que este hombre de 40 años se enfrenta a una situación crítica y su fe le ayuda a confiar en que sobrevivirá, “con la gracia de Dios”. Como cuando atravesó el desierto y el Mediterráneo en lo que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), perteneciente a la ONU, ha calificado “la ruta migratoria por mar más peligrosa del mundo”. Llegó a España en diciembre de 2018.

>>> También puedes leer: Las 10 fuentes más útiles y fiables para saber la verdad sobre los migrantes<<<

“No había otra forma de salvar mi vida que huyendo de Nigeria”, asegura. Allí sigue su hija de 14 años, pero “está bien”. Dice que él, también: “Estoy bien. No estoy enfermo; lo único es mi situación financiera”.

La violencia en el país de Christopher continúa. En un solo mes, el pasado abril, la “violencia persistente” en el noroeste de Nigeria forzó a unas 23.000 personas a huir al vecino Níger en busca de seguridad, informó recientemente la Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur. A pesar de los cierres fronterizos por la pandemia, se está permitiendo a cruzar a las personas que buscan refugio. Pero en el país vecino también están “lidiando con situaciones de inseguridad” en diversas zonas, de acuerdo con Acnur.

Refugiadas tuareg en Níger cocinan sopa para generar ingresos con los que subsistir. © Acnur/ Jean-Sebastien Josset

Las huidas por el Mediterráneo aumentan sin barcos de ONG para rescatarlos

En el norte del continente africano, las salidas de pateras se han multiplicado durante la crisis del coronavirus. El pasado abril fueron el doble de personas las que intentaron llegar a Italia y Malta en comparación con el mismo periodo del año pasado, según la OIM.

Pero desde el día 9 de ese mismo mes, los puertos de ambos países permanecen cerrados por razones sanitarias. Y actualmente ninguno de los barcos de ONG que suelen realizar rescates en el Mediterráneo central está operativo: el Ocean Viking de Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée zarpará tan pronto como le sea posible, han asegurado. El Open Arms está en parada técnica y revisión desde mediados de febrero en Barcelona. Y tanto el Aita Mari como el Alan Kurdi están bloqueados en Italia tras sus últimas misiones.

Rashid Ibrahim es un sastre sirio refugiado en Alemania. Hace mascarillas con su máquina de coser para donarlas a personal sanitario y pacientes. © Fatima Ibrahim

La ONU pidió a principios de mayo que se dejara a estos barcos ejercer los rescates. El portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos del organismo, Rupert Colville, se mostró alarmado por el presunto “impedimento al trabajo humanitario” y los informes de supuestas devoluciones de pateras a alta mar.

“Nos preocupan especialmente las informaciones de que las autoridades maltesas pidieran a barcos comerciales empujar a embarcaciones en peligro con migrantes y refugiados de vuelta a alta mar”, comentó en una rueda de prensa virtual. “También hacemos un llamamiento para que las restricciones al trabajo de (los) rescatadores (humanitarios) se levanten inmediatamente. Medidas así están poniendo vidas en peligro claramente”.

“Las restricciones al trabajo de los rescatadores humanitarios se deben levantar inmediatamente. Medidas así están poniendo vidas en peligro claramente”

Rupert Colville, portavoz Dererechos Humanos de la ONU

A sus rescates, siempre se han sumado barcos de carga u otras embarcaciones que navegaran cercanas a un naufragio, que tienen que socorrer a las personas de acuerdo con las leyes marítimas internacionales. Un barco de carga alemán rescató a 78 personas el 3 de mayo, tras recibir la orden del Gobierno maltés. Después Malta denegó el desembarco por tener sus puertos cerrados. 5 días después, el carguero pudo desembarcar a las 78 personas rescatadas en la vecina Sicilia. Pero después de un par de días en un centro de acogida de la isla italiana, llegó un ferry al que tuvieron que trasladarse para guardar 14 días de cuarentena, han informado los medios locales.

Mientras, otras 162 personas rescatadas en aguas maltesas esperan en barcos turísticos alquilados por el Gobierno de Malta. La intención del Ejecutivo es que nadie desembarque en el país antes de que los Estados miembros de la Unión Europea se pongan de acuerdo en la reubicación de las personas rescatadas.

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Colville ha recordado que los guardias costeros de Libia, principal punto de partida de pateras, no ofrecen una solución real a los náufragos. De vuelta en ese país sufren “tortura, malos tratos, violencia sexual y falta de atención médica” en los centros de detención donde les ubican. Ello sin contar quienes acaban desaparecidos en centros de detención no oficiales, como ha denunciado la Organización Internacional para las Migraciones.

“Junto con una fuerte escalada en los combates en el último mes, el país también ha registrado sus primeros casos confirmados de Covid19. Esto ha llevado a restricciones más estrictas a la circulación, lo que hace que sea casi imposible para los refugiados y solicitantes de asilo encontrar trabajo, mientras que el costo de la comida y el alquiler han aumentado”, explica Acnur sobre el aumento de las salidas en patera hacia Europa.

En los primeros cuatro meses de este año, los guardias costeros libios han recogido a 3.078 refugiados y migrantes en el mar, en comparación con 1.126 en el mismo período del año pasado. Pero recordemos que los datos indican que actualmente huyen aproximadamente el doble de personas por el Mediterráneo central. Por eso la OIM ha alertado sobre los “naufragios invisibles”, algo que ni siquiera se conseguía evitar cuando los barcos humanitarios estaban en la zona.

Atención primaria en el campo de refugiados nº24 de Cox’s Bazar (Bangladesh). © Nate Webb/ OIM

El mayor campo de refugiados del mundo sufre el primer caso

A miles de kilómetros de allí, en el campo de refugiados más grande del mundo, hace poco una persona sufrió el primer contagio de coronavirus. De acuerdo con el Gobierno de Bangladesh, una persona refugiada rohingya dio positivo en Covid19 en el asentamiento de refugiados Kutapalong el 14 de mayo. Además, también han resultado positivas las pruebas de otra persona de la comunidad local de acogida de este país del Asia oriental.

Acnur, que trabaja sobre el terreno junto al Gobierno bangladesí y ONG locales, indica que enseguida “se activó a los equipos de investigación rápida” para estudiar ambos casos, iniciar el aislamiento y el tratamiento de los pacientes, localizar a sus contactos para ponerlos en cuarentena y realizarles los tests, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde que se comenzaron tests a principios de abril en la zona y hasta el 14 de mayo, únicamente se habían realizado las pruebas a 108 personas refugiadas de un total de 860.000.

“El fuerte impacto que podría causar la enfermedad en los asentamientos de refugiados, que cuentan con una altísima densidad de población es motivo de gran preocupación”

Acnur

Los rohingya son una minoría musulmana que huye de la violenta persecución en Myanmar (la antigua Birmania) desde hace años. Con matanzas perpetradas por los propios militares del país, la situación fue calificada de “genocidio” por la ONU ya en 2018 y el caso está siendo juzgado en la Corte Penal Internacional.

“El fuerte impacto que podría causar la enfermedad en los asentamientos de refugiados, que cuentan con una altísima densidad de población es motivo de gran preocupación”, reconoce Acnur. La Organización Internacional para las Migraciones ha manifestado igualmente su temor a que el coronavirus se extienda rápidamente en las precarias situaciones de los campos de refugiados de todo el mundo, donde actualmente se están produciendo los primeros contagios.

Un médico venezolano atiende a refugiados y lugareños en Ecuador. © Acnur/ Jaime Giménez Sánchez de la Blanca

“Cada vez más vulnerables”

La otra gran preocupación de la OIM actualmente son las deportaciones y devoluciones en caliente que se reportan en distintos lugares del globo. “Los retornos forzosos deben ser suspendidos en época de coronavirus”, manifestó la agencia internacional en un comunicado este mes.

Desde Médicos Sin Fronteras han llamado la atención sobre las deportaciones de Estados Unidos al resto del continente americano. Advierten de que esto implica un riesgo añadido a la violencia de la que huían y a la que son devueltos en Guatemala, Honduras, El Salvador… El proceso “supone el traslado colectivo de personas desde el epicentro de la pandemia Covid19, a países con menores tasas de transmisión de la enfermedad y que podría exacerbar la crisis de salud pública en la región”. En Nuevo Laredo (Tamaulipas, México), un albergue en los que MSF trabaja ha tenido que cerrar sus puertas a nuevas admisiones después de que quince personas resultaran contagiadas por el coronavirus después de tener contacto con una persona deportada desde EEUU.

“Durante este confinamiento, todos estamos valorando nuestros hogares, nuestros refugios, para protegernos de un virus que no tiene fronteras y estamos siendo conscientes que todos necesitamos un hogar”

Juan Antonio Moreno, Goya al mejor corto documental por Nuestra vida como niños refugiados en Europa

“El coronavirus está presionando a nuestras sociedades de formas que nunca hubiéramos imaginado. A los refugiados y migrantes venezolanos, la pandemia los expone a dificultades aún mayores, ya que muchos ahora luchan por sobrevivir, lejos de casa”, ha dicho por su parte Eduardo Stein, representante conjunto de Acnur y la OIM para refugiados y migrantes de Venezuela. “Los venezolanos en toda la región ahora se enfrentan al hambre, la falta de acceso a la atención médica, las perspectivas de la falta de vivienda y la xenofobia”, ha asegurado. En definitiva, son “cada vez más vulnerables”.

Juan Antonio Moreno, director de cine y Goya al mejor corto documental 2020 por Nuestra vida como niños refugiados en Europa, colaboró con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) para realizar el cortometraje “Refugio”. Recientemente comentó: “Durante este confinamiento, todos estamos valorando nuestros hogares, nuestros refugios, para protegernos de un virus que no tiene fronteras y estamos siendo conscientes que todos necesitamos un hogar. Ahora está en nuestras manos proteger el derecho al asilo para que las personas más vulnerables que se han visto obligadas a abandonar sus hogares también sientan que no están solas”.

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La activista de 74 años que vela por los migrantes en la frontera Francia-Italia https://salamplan.com/frontera-sur/migraciones/martine-landry-la-activista-de-74-anos-que-vela-por-los-migrantes-en-la-frontera-francia-italia-menton/20200304 Wed, 04 Mar 2020 10:17:02 +0000 https://salamplan.com/?p=5292 A Martine Landry la juzgaron por ayudar supuestamente a dos menores migrantes a cruzar la frontera de Italia a Francia. Esta francesa septuagenaria fue absuelta, pero ahora se enfrenta a un recurso que podría sentenciarla a 5 años de cárcel y 30.000 euros de multa. Mientras, sigue yendo varias veces a la semana a la frontera para tratar de garantizar los derechos de los migrantes. Junto a ella hay ahora unos 60 activistas para observar la situación en esta zona. Están apoyados por ONG como Cáritas, Amnistía Internacional o Médicos Sin Fronteras. >>> Sigue a Salam Plan- ‘periodismo contra el odio’ en Twitter y Facebook <<< “Si hay algo seguro, es que la Policía ha intentado dejarme ‘fuera de servicio’”,...

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A Martine Landry la juzgaron por ayudar supuestamente a dos menores migrantes a cruzar la frontera de Italia a Francia. Esta francesa septuagenaria fue absuelta, pero ahora se enfrenta a un recurso que podría sentenciarla a 5 años de cárcel y 30.000 euros de multa. Mientras, sigue yendo varias veces a la semana a la frontera para tratar de garantizar los derechos de los migrantes. Junto a ella hay ahora unos 60 activistas para observar la situación en esta zona. Están apoyados por ONG como Cáritas, Amnistía Internacional o Médicos Sin Fronteras.

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“Si hay algo seguro, es que la Policía ha intentado dejarme ‘fuera de servicio’”, ha asegurado Martine Landry durante su visita a Madrid para participar en la presentación de un informe de Amnistía Internacional sobre el “castigo a la solidaridad en Europa”. Su caso se remonta a julio de 2017. Cuenta que mientras ejercía de observadora de esta organización, fue testigo de “una devolución masiva” de 156 potenciales solicitantes de asilo por parte de la Policía y de otras 74 personas -entre las que contabilizó a 14 menores- detenidas en un registro.

“Si hay algo seguro, es que la Policía ha intentado dejarme ‘fuera de servicio’”

La operación se prolongó durante dos días: “Me di cuenta al día siguiente de que dos policías italianos acompañaban a pie a cuatro personas, de las que yo sabía que eran menores. Los policías italianos dijeron a los franceses: según la Convención Internacional de los Derechos del Niño os toca a vosotros encargaros de ellos. Yo sabía muy bien que la Policía francesa no iba a hacer lo que debía, porque tienen por costumbre devolver a las personas a Italia por tren”.

Además, denuncia que lo que espera a los migrantes al volver a Italia son “proxenetas y traficantes que van a abusar de ellos y obligarles a trabajar”.

“Yo sabía muy bien que la Policía no iba a hacer lo que debía, porque tienen por costumbre devolver a las personas a Italia por tren”

En aquel caso, Martine Landry contactó con asociaciones y abogados italianos para poder “repatriar (a estos menores) a Francia y proteger sus derechos”. El tribunal que la ha juzgado ha certificado que así fue, de acuerdo con el marco legal.  Ella siguió las indicaciones de los abogados y acudió a la frontera, permaneciendo en suelo francés, para atender a estos dos menores a su llegada. “Les llevé a la Policía para que llamaran a los servicios de protección de la infancia y dije que no me movería de allí. Eso es lo que ocurrió y, por tanto, facilité que se aplicara la ley”.

Denuncia detenciones en función de la apariencia y en condiciones de “tortura”

Tres días más tarde le comunicaron que el Tribunal Penal abría diligencias contra ella, porque una agente de la Policía francesa la acusaba de haber acompañado a estas personas a cruzar la frontera, lo que implicaría haber estado al otro lado. “Pero no es verdad. Lo pude demostrar y me absolvieron. Les esperé al otro lado de la frontera”, subraya ahora.

Su labor como observadora continúa mientras espera a ver qué sucede con el recurso. Van por parejas cada tres horas a la última estación de tren en el lado francés antes de llegar a Italia y observan el trabajo de la Policía fronteriza así como de una brigada especial (CRS).

Landry denuncia una gestión “totalmente discriminatoria” en la estación de Menton, donde -según su experiencia- se detiene a todo aquel que pueda aparentar ser migrante irregular y un potencial solicitante de asilo. ¿Cómo? Fichando a “todas las personas de origen africano”, desde las 5 de la mañana hasta la media noche, cada día. “Los CRS vigilan todo: quién hay en los baños, los tejados, el cuarto de luces… miran a ver si hay personas que parecen ser migrantes en situación irregular. Los llevan a la policía (fronteriza) y ellos deciden si se les devuelve a Italia. Nunca se les pregunta si son solicitantes de asilo”. Esa es una de las premisas del derecho internacional.

“Mantienen presas a 30/40 personas en un sitio muy, muy angosto. Sin comida, sin agua, sin posibilidad -incluso- de tumbarse”

Los observadores de la frontera franco-italiana actúan en nombre de ONG como Cáritas, Amnistía Internacional o Médicos Sin Fronteras. Calculan que hay unas 30 personas al día afectadas, a las que retienen en los puestos de la Policía fronteriza. “De noche, o incluso a la luz del día, mantienen presas a 30/40 personas en un sitio muy, muy angosto. Sin comida, sin agua, sin posibilidad -incluso- de tumbarse. Son torturadas, porque los gasean con gas pimienta. Los violentan, los insultan”, describe esta activista septuagenaria. Pero el recurso contra ella no la amedrenta y advierte: “Nuestra observación aporta pruebas y podemos llevarlos a los tribunales”.

En los últimos dos años, según el informe de Amnistía Internacional, la mayoría de los los solicitantes de asilo y migrantes cruzan la frontera alpina por miedo a su futuro en Italia, exasperación tras largo tiempo sin obtener una respuesta a su petición o por la falta de oportunidades de encontrar trabajo aun habiendo obtenido protección de refugiados.

El documento presentado este martes bajo el título Castigo a la compasión: la solidaridad a juicio en la Fortaleza Europa, denuncia que “la Policía y las fiscalías hacen un uso indebido de leyes contra el contrabando y medidas antiterroristas de por sí deficientes contra defensores y defensoras de los derechos humanos”. Recogen casos de dos personas en Grecia que pasaron meses en prisión provisional por ayudar a solicitantes de asilo a no morir ahogados y llegar a la isla de Lesbos; una de estas personas era una joven siria que también iba en la embarcación en peligro. También hay guías de montaña, curas y pastores protestantes entre los que tienen cuentas pendientes en los tribunales de distintos países europeos. En España son conocidas las retenciones del Open Arms en el puerto de Barcelona o en Italia, donde les han llegado a acusar de traficar con personas.

Open Arms y Libia

Anabel Montes es jefa de misión a bordo del barco de la ONG de socorristas españoles. Ella estaba al mando cuando el 15 de diciembre de 2018 llevaron a cabo dos rescates casi seguidos de unas 120 personas en el Mediterráneo. “Si no las hubiéramos sacado de allí, estarían muertas todas”, asegura. Pero una patrullera de los denominados “guardacostas libios” interfirió en el rescate y amenazó con matarles si no les devolvían a las mujeres y niños que ya habían rescatado, según el relato de Montes. En aquella ocasión obtuvieron permiso para desembarcar en Sicilia dos días después. Pero están acusados de “organización criminal y favorecer la inmigración clandestina”.

Los llamados “guardacostas libios” están supuestamente bajo el mando del único Gobierno del país reconocido internacionalmente, que no consigue controlar territorio en un país sumido en una cruenta guerra civil. Italia y la Unión Europea acordaron hace años la formación y el equipamiento de sus guardacostas, pero organizaciones internacionales presentes en Libia y pertenecientes a Naciones Unidas han denunciado repetidamente las condiciones nefastas en las que detienen automáticamente a quienes supuestamente rescatan, un verbo que incluso estas organizaciones toman con pinzas al informar al respecto y que en ocasiones sustituyen por “interceptar”.

Amnistía Internacional pide a la Unión Europea y a sus Estados miembros que reformen las leyes nacionales y europeas sobre facilitación de entrada, tránsito y estancias irregulares para incluir en la definición del delito la búsqueda del beneficio material. Defiende que “de este modo se impediría el uso indebido de la legislación para castigar actos de solidaridad y humanidad”.

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Cerca de 500 personas rescatadas en el Mediterráneo esperan un puerto seguro https://salamplan.com/frontera-sur/cerca-de-500-personas-rescatadas-en-el-mediterraneo-esperan-un-puerto-seguro/20200127 Mon, 27 Jan 2020 16:07:58 +0000 https://salamplan.com/?p=5042 485 personas han sido rescatadas en las últimas 72 horas en el Mediterráneo central. Hay al menos 132 menores no acompañados. El Ocean Viking, barco de búsqueda y rescate de las ONG Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, llevan a 407 personas a bordo, a las que han rescatado en tres días “complicados”, según ha dicho Aloys Vimard, coordinador de MSF en el Ocean Viking, en un comunicado. En solo 72 horas, han recibido el aviso de al menos ocho embarcaciones en peligro. “A pesar del invierno, del mal tiempo y de los escasos barcos dedicados específicamente a rescates, la gente sigue saliendo e intentando esta travesía mortal. Las personas que rescatamos nos cuentan que la situación de seguridad se deteriora día...

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485 personas han sido rescatadas en las últimas 72 horas en el Mediterráneo central. Hay al menos 132 menores no acompañados.

El Ocean Viking, barco de búsqueda y rescate de las ONG Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, llevan a 407 personas a bordo, a las que han rescatado en tres días “complicados”, según ha dicho Aloys Vimard, coordinador de MSF en el Ocean Viking, en un comunicado. En solo 72 horas, han recibido el aviso de al menos ocho embarcaciones en peligro. “A pesar del invierno, del mal tiempo y de los escasos barcos dedicados específicamente a rescates, la gente sigue saliendo e intentando esta travesía mortal. Las personas que rescatamos nos cuentan que la situación de seguridad se deteriora día tras día”, ha descrito. 

Vimard asegura que 49 personas han sido interceptadas y obligadas a regresar allí por los guardacostas libios. “Cuando solicitamos un lugar seguro para el desembarco de las 92 personas rescatadas en el primer salvamento a las autoridades marítimas libias, nos asignaron el puerto de Trípoli, lo cual resulta de todo inaceptable. Hemos pedido una alternativa a las autoridades marítimas competentes, pero no sabemos ni cuándo ni dónde podremos desembarcar de manera segura. La gente pregunta, tienen miedo de ser devueltos a Libia”.

Además, el sábado otro barco humanitario, el Alan Kurdi de la ONG alemana Sea Eye, rescató a 78 personas. Desde entonces también están a la espera de un puerto seguro. Tras rechazarlos Malta, actualmente se dirigen hacia Italia, sin tener garantías de poder atracar ahí.

La inseguridad continúa en Libia

La organización para la infancia de Naciones Unidas, Unicef, denunció hace tan solo diez días que “desde abril del año pasado, cuando estallaron las hostilidades en Trípoli y el oeste de Libia, las condiciones para miles de niños y civiles se han deteriorado aún más”. La organización aseguró entonces que “los ataques indiscriminados en áreas pobladas han causado cientos de muertes y Unicef ha recibido informes de niños que han sido mutilados, asesinados o reclutados para la lucha”.

Países como Ruanda o Níger están colaborando desde hace meses con Acnur para acoger a refugiados en situación especialmente vulnerable. La agencia para los refugiados de Naciones Unidas es uno de los pocos organismos internacionales que sigue actuando sobre el terreno. Más de 3.600 personas refugiadas y solicitantes de asilo registradas en Acnur se encuentran en centros de detención libios, según datos de septiembre pasado. “Muchas de ellas están en riesgo de sufrir abusos graves y en peligro por la lucha indiscriminada. Las condiciones en los centros de detención por todo el país son atroces”, recordaba Acnur aquel mes.

Los náufragos del Mediterráneo que son devueltos a Libia acababan habitualmente en esos centros de detención. Ahora, que muchos se han cerrado, algunas de estas personas siguen acabando detenidas, o si no, en la calle y sin asistencia, denuncian organizaciones humanitarias.

Hace tan solo una semana, se pactó una tregua en la guerra civil libia en una conferencia internacional que se celebró en Berlín. Pero este mismo lunes el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, ha admitido que el alto el fuego “no es completo” y ha mostrado su preocupación por la situación.

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Las 7 mejores películas contra la islamofobia según 7 expertos https://salamplan.com/cultura/cine/las-7-mejores-peliculas-la-islamofobia-segun-7-expertos/20191212 Thu, 12 Dec 2019 18:32:43 +0000 https://salamplan.com/?p=4931 Desde las más comerciales -incluida una ganadora de 4 Oscar- a una censurada en Francia. Profesores, activistas, musulmanes y no musulmanes recomiendan en Salam Plan las películas de ficción que mejor rompen con los estereotipos y prejuicios contra los musulmanes. Así se combate la islamofobia desde la gran pantalla: 1. Díos mío, ¿pero qué te hemos hecho?, Phillipe de Chauveron (Francia, 2014) Esta comedia francesa que pone en evidencia la actitud de un matrimonio francés que se desespera con los maridos que eligen sus cuatro hijas. ¿Su “defecto”? No tener su color de piel o su religión. “Descubren a través de las relaciones sentimentales de sus hijas cómo ha cambiado la composición social francesa”, dice el secretario general de Andalucía...

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Desde las más comerciales -incluida una ganadora de 4 Oscar- a una censurada en Francia. Profesores, activistas, musulmanes y no musulmanes recomiendan en Salam Plan las películas de ficción que mejor rompen con los estereotipos y prejuicios contra los musulmanes. Así se combate la islamofobia desde la gran pantalla:

1. Díos mío, ¿pero qué te hemos hecho?, Phillipe de Chauveron (Francia, 2014)

Esta comedia francesa que pone en evidencia la actitud de un matrimonio francés que se desespera con los maridos que eligen sus cuatro hijas. ¿Su “defecto”? No tener su color de piel o su religión.

“Descubren a través de las relaciones sentimentales de sus hijas cómo ha cambiado la composición social francesa”, dice el secretario general de Andalucía Acoge, Jorge Miguel Morales. “Tienen que superar sus prejuicios y también lidiar con el propio racismo entre los yernos, lo que nos recuerda que el reto de la diversidad es multidireccional”. El 19 de diciembre se estrenará la segunda parte en España: Dios mío, ¿pero que te hemos hecho… ahora?

2. El próximo Oriente, de Fernando Colomo (España, 2006)

Caín es un joven carnicero del madrileño barrio de Lavapiés. Cuando descubre que su hermano Abel ha dejado embarazada a Aisha, se hace pasar por el padre y se convierte al islam para casarse con la mujer a la que quiere. “Ella es musulmana española, hija de bangladesíes. No es la típica historia de un chico marroquí”, destaca Arancha Ferrero.

Es guionista de publicidad y televisión y miembro de la Asociación Musulmana por los Derechos Humanos. Ha participado en varios libros escribiendo, por ejemplo, un cuento sobre mujeres musulmanas y artes marciales (en Cuadernos de Medusa II, Ed. Amor de Madre). Igual que ella combate los estereotipos sobre los musulmanes, Ferrero recomienda esta comedia “hecha por un lavapiesero” como es Fernando Colomo, porque aborda de forma “muy bella” y alejada de estereotipos los 5 pilares del islam.

3. Soumaya, de Waheed Khan y Ubaydah Abu-Usayd (Francia, 2019)

Una mujer es despedida de pronto después de diez años. “Has cambiado”, le dice su jefa para justificarlo, pues le parece sospechoso que se ponga el velo al salir del trabajo, donde no puede llevarlo.

Ambientada en Francia, esta película denuncia la caza de brujas en la que se han sentido inmersos numerosos musulmanes franceses tras los atentados perpetrados por Daesh el 13 de noviembre de 2015 en París. ONGs como Human Rights Watch han denunciado presuntos abusos del estado de emergencia que se declaró después y que también ha llevado al arresto domiciliario de musulmanes sospechosos para las autoridades sin juicio previo.

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Naima Benaicha, profesora de Estudios Islámicos y Árabes de la Universidad de Alicante y directora de la Revista Argelina, aconseja ver esta cinta, “censurada por el Gobierno” en Francia, porque “trata el espinoso tema de la islamofobia desde un prisma poco habitual: los directores optan por darles la palabra a los musulmanes en lugar de hablar de ellos”.  

Benaicha, que recientemente participó en el ciclo Ellas Son Cine de la fundación Mujeres por África, sostiene que el cine actualmente “se ha convertido en un medio que nos refresca la memoria gracias a unos referentes históricos que arrojan algo de luz sobre la relación entre la sociedad occidental y el islam”.

La profesora lamenta que hoy en día se asocie “musulmán a un Oriente que se opone a un Occidente [supuestamente] ‘judeocristiano’” en lo que el periodista francés Thomas Deltombe “con razón denomina ‘islam imaginario’” en su libro del mismo título. Soumaya puede verse actualmente en una gira por distintos lugares de Francia.

4. Mi nombre es Khan, de Karan Johar (India, 2010)

“’Soy musulmán y no soy terrorista’ es una afirmación repetida varias veces por el protagonista de la película… y creo que muchos musulmanes que vivimos en Occidente nos sentimos identificados con ella y con cada una de las escenas de la película, es nuestro día a día después del 11-S”, comenta Abdelaziz Hammaoui, téologo del islam y sociólogo, que también imparte cursos para prevenir la islamofobia.

“Creo que no soy el único musulmán que hace uso de esta frase, al menos de forma interna, en su día a día, y a veces dan ganas de gritarla a los cuatro vientos, especialmente en algunos lugares y en determinadas situaciones cuando se te juzga o se te ponen obstáculos en el camino por el nombre que llevas o por tu religión”, confiesa Hammaoui.

“En los controles de seguridad de los aeropuertos, en las entrevistas de trabajo, ante algunas miradas por la calle o algunos comentarios en el transporte público, ante la cantidad de noticias llenas de prejuicios sobre el islam en medios de comunicación y lo más, los discursos de algunos políticos que hacen del miedo al islam el principal tema de sus programas electorales… lo que te sale a veces con palabras y otras veces con lágrimas de impotencia es [decir]: ‘Soy musulmán y no soy terrorista’”.

5. La vida de Pi, de Ang Lee (Estados Unidos, 2012)

Un chico llamado Pi sufre un naufragio cuando va de camino de la India a Canadá. Junto a él, el único otro superviviente es un tigre de bengala.

Hicham Muhammad, ex secretario general de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de España, recomienda esta cinta porque le parece “una visión interesante hacia el islam en la India”, el país que cuenta con la segunda comunidad musulmana más grande del planeta (176 millones) después de Indonesia.

A Muhammad también le parece valiosa esta historia, “porque critica la petrificación u osificación de las religiones que impide el diálogo y la convivencia”. Destaca que la confrontación de Pi con el tigre se acaba transformando en una amistad. Para él, “esta escena simboliza el auténtico concepto del yihad [esfuerzo,lucha] contra el ego y el afán de superación del egoísmo, un concepto central en todas las religiones”.

La vida de Pi fue premiada con 4 Oscar: mejor director, fotografía, banda sonora y efectos visuales.

6. Oriente es Oriente, de Damien O’Donnell (Reino Unido, 1999)

Esta comedia británica presenta a una familia de padre paquistaní y madre inglesa en una zona industrial durante los años 70. Basada en la obra de teatro del mismo nombre escrita por Ayub Khan-Din, expone la supuesta incompatibilidad entre Occidente y Oriente.

“Oriente es Oriente nos invita a reconsiderar la religión, el sistema de valores, la inmigración, la moral, el matrimonio, las relaciones intergeneracionales, el peso de ‘la comunidad’ en contexto migratorio, la necesidad de independencia, el amor de los padres y de los hijos, las relaciones entre hermanos”, expone la Ana Planet, profesora de Sociología del Islam en la Universidad Autónoma de Madrid y directora de la Revista de Estudios Internacionales Mediterráneo.

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“Los argumentos islamófobos están plagados de falacias (…). Basta ponernos en los años 70, en Inglaterra, en un vecindario de clase media baja y en una sociedad que cambia a ritmo vertiginoso para que todo pueda pensarse de nuevo, impidiendo cualquier visión reduccionista y cualquier intento de explicación simplificadora”, sostiene Planet.

La cinta recibió el premio BAFTA a la mejor película británica en 1999.

7. Selam/Salam, de Levent Demirkale (Turquía, 2013)

Salam significa paz, además de un saludo como fórmula acortada de Assalamu alaikum (la paz sea contigo) y “es el mensaje principal de la película”, apunta Temir Naziri, director de programas culturales y cooperación internacional de Casa Turca y responsable de la organización por el diálogo interreligioso Arco Forum.

“Creo que es una película muy interesante, donde tres profesores -en este caso musulmanes turcos- viajan a diferentes países con la intención de dar una educación basada en valores universales humanos y así llevando consigo el mensaje de paz también, Selam”, apunta Naziri.

Basada en hechos reales, la cinta de Levent Demirkale muestra la labor social de estos profesores, que quieren facilitar el acceso a la educación en lugares desfavorecidos donde los más pequeños no la reciben. Naziri cree que “hoy en día, ejemplos así de musulmanes contribuyendo para el bien de la sociedad donde viven puede ayudar mucho para combatir la islamofobia. Musulmanes que contribuyen y enriquecen, social, cultural y económicamente, a las sociedades en las que viven y conviven con los demás”. La película está disponible en turco y alemán; también se ha subtitulado al inglés.

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