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	<title>Editorial Planeta &#8211; Salam  Plan</title>
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	<title>Editorial Planeta &#8211; Salam  Plan</title>
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		<title>Antonio Pampliega, corresponsal de guerra: «Salir de Afganistán fue un error»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Maria Torrens]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Oct 2018 00:27:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Afganistán es mucho más que los talibanes y el burka. Afganistán es “un agujero negro” y a la vez “un país maravilloso”, en palabras de Antonio Pampliega. El periodista que sobrevivió a diez meses secuestrado por Al Qaeda en Siria junto a dos compañeros, nos adentra ahora en el Afganistán menos conocido con Las trincheras de la esperanza (Ed. Península), aunque reconoce que él la ha perdido para ese lugar del mundo. Quien continúa viendo la luz al final del túnel es el médico italiano Alberto Cairo. Lleva desde 1990 trabajando allí con Cruz Roja para implantar prótesis a las incontables víctimas de las minas antipersonas que están plantadas por todo el territorio. A través de él, Pampliega hace su...</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://salamplan.com/cultura/biblioteca/antonio-pampliega-corresponsal-guerra-salir-afganistan-fue-error/20181021">Antonio Pampliega, corresponsal de guerra: &lt;br&gt;«Salir de Afganistán fue un error»</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://salamplan.com">Salam  Plan</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Afganistán es mucho más que los talibanes y el burka. Afganistán es “un agujero negro” y a la vez “un país maravilloso”, en palabras de <strong>Antonio Pampliega</strong>. El periodista que sobrevivió a diez meses secuestrado por Al Qaeda en Siria junto a dos compañeros, nos adentra ahora en el Afganistán menos conocido con <em>Las trincheras de la esperanza</em> (Ed. Península), aunque reconoce que él la ha perdido para ese lugar del mundo.<span id="more-2114"></span></p>
<p>Quien continúa viendo la luz al final del túnel es el médico italiano <strong>Alberto Cairo</strong>. Lleva desde 1990 trabajando allí con <strong>Cruz Roja</strong> para implantar prótesis a las incontables víctimas de las minas antipersonas que están plantadas por todo el territorio. A través de él, Pampliega hace su retrato del país.</p>
<p>El periodista ha visitado Afganistán siete veces a lo largo de los últimos años, algunas veces durante estancias prolongadas. Cree que la salida de las tropas extranjeras impulsada por <strong>Barack Obama</strong> fue un error que dejó vía libre a los radicales. Ahora los talibanes controlan al menos el 60% del territorio. A ellos y a Al Qaeda, se suma Daesh, y los atentados son parte de la rutina afgana. <strong>“Nadie en su sano juicio podría querer vivir allí”</strong>, asegura a <span style="color: #008000;"><a style="color: #008000;" href="http://salamplan.com">Salam Plan</a></span> en esta entrevista. Por eso ve injustificable considerar Afganistán un país seguro al que retornar a los refugiados.</p>
<p>Y con permiso de Afganistán, dedica unas palabras a la ministra de Defensa <strong>Margarita Robles</strong> por mantener la venta de armas a Arabia Saudí para la guerra con Yemen argumentando que son de «alta precisión»: “Me encantaría un día sentarme con ella y enseñarle los vídeos que tengo. Que me diga dónde está la precisión”.</p>
<p><strong>¿Por qué un libro sobre Afganistán ahora?</strong></p>
<p>[La editorial] Planeta me planteó buscar una historia que tuviese resiliencia, que fuese desconocida, de un personaje que ayudase a los demás. Que fuese -no te digo Teresa de Calcuta-, pero sí este perfil.</p>
<p>Yo había estado muchas veces en Afganistán y tenía a la persona perfecta, que es Alberto Cairo. Desde el 90 ayudando a los afganos, más de 300.000 discapacitados habían pasado por sus manos en un país donde hay una mina antipersona por cada dos personas, y son 20 millones de afganos.</p>
<p>Alberto es el vehículo para llegar no solamente a lo que es su trabajo y entenderlo, sino a un país que nos es desconocido. Porque a pesar de que las tropas internacionales han estado 13 años, desde 2001 hasta 2014, no sabemos qué ha pasado ahí. Sí sabemos qué son los talibanes, qué es el burka y nada más.</p>
<p><strong>Son los estereotipos de Afganistán.</strong></p>
<p>Sí, eso es. Este libro te da la oportunidad de ahondar un poco más y mostrar una realidad que a mucha gente le va a sorprender.</p>
<p><strong>¿A usted qué es lo que más le sorprende del país, aunque ya haya viajado varias veces allí?</strong></p>
<p>Me sorprende la situación de las mujeres. No te deja indiferente, a pesar de haber ido muchas veces. Por ejemplo, a mí el hospital de quemados &#8211; que le dedicamos un capítulo- creo que es de los sitios que más te llama la atención. Ver mujeres intentando quitarse la vida con gasolina o aceite, porque están hartas de sus maridos o porque sus padres les obligan a casarse con gente que tiene 15 o 20 años más que ellas y se quieren quitar de en medio. Y si no lo consiguen, les piden a los doctores que por favor terminen el <em>trabajo</em>. Y las ves destrozadas y no sabes qué futuro les espera, porque el marido no se va a divorciar de ellas, para castigarlas.</p>
<p><strong>De hecho, en el libro dice: “Creíamos que habíamos liberado a las afganas para que pudieran colgar el burka del armario”…</strong></p>
<p>Eso es. El burka es una prenda. Es de quita y pon; lo otro, no. No puede ser que en Afganistán haya niñas de 12 o 13 años que se casen con señores que tengan 50. Eso sigue pasando. Y pasa con las tropas españolas [cuando estaban allí presentes], pasaba con los talibanes… es algo cultural. No hemos evolucionado nada en estos 17 años que han estado las tropas internacionales.</p>
<p>Afganistán es uno de los países del mundo con más personas que tienen problemas mentales derivados de la guerra, más del 90% de los afganos.</p>
<blockquote>
<h4><em><span style="color: #008000;"><strong>“Afganistán es un agujero negro. La retirada de las tropas internacionales empoderó a los talibanes. Nadie en su sano juicio podría querer vivir allí»</strong></span></em></h4>
</blockquote>
<p><strong>Estos datos se suman a otros igualmente apabullantes: Afganistán es el segundo país del mundo del que más refugiados hay en el resto del globo, según Acnur. Y en los últimos años se han empezado a mandar de vuelta a casa a estas personas desde países de la UE, Turquía… Dicen que vuelve a ser seguro, pero según el registro de la ONU, en el primer trimestre de este año hubo más víctimas mortales por el conflicto y la violencia que en los últimos diez años en el mismo periodo. Fallecieron 1.692 personas. ¿Hay alguna zona segura en ese país? </strong></p>
<p>La última vez que yo fui a Afganistán [antes de volver recientemente para escribir el libro] fue en mayo de 2012. Pasé allí un mes. Era un país donde podías salir a caminar por la calle – siempre con precaución-, podías ir a cenar a restaurantes occidentales donde servían cerveza…</p>
<p>La siguiente vez que voy, es en noviembre y diciembre de 2017 para hacer el libro. Tienes que ir disfrazado como un afgano, dejándote la barba, no hay lugares para cenar para los occidentales y tienes que ir de punto a punto, es decir: sales de tu casa, coges tu coche y te lleva a la Cruz Roja.</p>
<p>Afganistán es un agujero negro, que en los últimos años -sobre todo con la retirada de las tropas internacionales en 2014- lo que han hecho es empoderar a los talibanes, porque se han dado cuenta de que no tienen rival. Ahora tienen el 60-70% del país en sus manos. ¿Es un país seguro para vivir? Bueno, el año pasado murieron 5.000 personas en atentados suicidas en un país donde se supone que no hay guerra. Los afganos están huyendo de allí en masa, porque nadie en su sano juicio podría querer vivir allí.</p>
<h4 style="text-align: center;"><span style="color: #008000;"><em>&gt;&gt;&gt; Sigue a Salam Plan- ‘periodismo contra el odio’ en <a style="color: #008000;" href="https://twitter.com/SalamPlan"><span style="color: #0000ff;">Twitter</span></a> y <a style="color: #008000;" href="https://www.facebook.com/SalamPlanCommunity"><span style="color: #0000ff;">Facebook</span></a> &lt;&lt;&lt;</em></span></h4>
<p><strong>En su momento se aplaudió la retirada de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN. Incluso se presionaba a Obama porque no estaba cumpliendo con su promesa. Finalmente la cumplió y por lo que cuenta usted, parece que fue una metedura de pata.</strong></p>
<p>En Afganistán hubo dos errores. Uno, que en 2003 la Administración Bush sacase las tropas que tenían en Afganistán para llevarlas a Irak. En ese momento la insurgencia vuelve a ganar terreno y el afgano se da cuenta de que les han vendido unas promesas que no funcionan y dejan de creer en el extranjero.</p>
<p>Segundo error de bulto: Barack Obama sacando a las tropas internacionales en 2014. Él y todos los gobiernos internacionales. En ese momento dejas el país en manos de la Policía Nacional afgana, el Ejército afgano, que cobran 100-200 dólares al mes cuando cobran y que combaten contra gente que lleva haciéndolo desde el 79. Llevan toda su vida matándose.</p>
<p>En 2011 tuve una conversación con un general alemán que me dio las claves: “Para pacificar este país -me dijo- se necesitan 60 años y más de un millón de soldados”. Se necesita paciencia y mucho dinero. ¿Quién está dispuesto? Nadie.</p>
<p><strong>Los atentados son casi como una rutina diaria, ¿no? Ahora a los talibanes y Al Qaeda se suma Daesh, pero solamente se habla de un ataque en Afganistán si hay un alto cargo…</strong></p>
<p>Un occidental o hay más de 50 muertos. Todas las semanas yo creo que debe de haber uno o dos [atentados] en Afganistán, mínimo. ¿[Sobre] el resto [de noticias]? Desapercibido, no encontrarás una noticia. De hecho, ahora hay elecciones locales en Afganistán. Está Ángeles Espinosa [de El País] para cubrir las elecciones. Ya está. No existe, no interesa. Es una pena.</p>
<blockquote>
<h4><span style="color: #008000;"><em>«Los afganos son hospitalarios, leales, pero también muy rencorosos. Cuando tienes un afgano de amigo, es para toda la vida. Pero si les abandonas, te ganas su odio para siempre»</em></span></h4>
</blockquote>
<p><strong>A pesar de todo, usted asegura que Afganistán es un “país maravilloso” y su libro habla de esperanza. ¿Qué es lo que más le gusta del país?</strong></p>
<p>Es un país maravilloso, que a mí me tiene enamorado. He ido siete veces, he vivido allí durante más de seis meses seguidos y a mí me fascina el país y me fascinan los afganos: hospitalarios, leales… Cuando tienes un afgano de amigo, es para toda la vida. Pero también son muy rencorosos, y si les abandonas o les decepcionas, también es para toda la vida y te ganas su odio para siempre. Por eso es un país que no vamos a poder recuperar, porque ya no se van a fiar de nosotros.</p>
<p><strong>Sin embargo, hay testimonios en su libro de personas que antes estaban enfrentadas, pero se han encontrado en el centro ortopédico y se han hecho amigos. Qué bonito, dentro del horror.</strong></p>
<p>Es bonito y es esperanzador. Pero también hay que tener en cuenta que el centro ortopédico de Cruz Roja es una burbuja dentro de eso. Ahí puedes ver a <em>muyahidines</em>, talibanes, gente de Daesh… todos juntos, porque han ido a buscar ayuda. Eso no lo vas a ver en otra parte de Afganistán y el propio Alberto te lo dice: “Es posible que salgan de aquí y se quieran matar”. Pero aquí, no. Aquí hablan entre ellos y se dan cuenta de que tienen muchas cosas en común, porque los dos han perdido la misma pierna o a lo mejor uno le puso la bomba a otro. Eso es lo que falta en Afganistán: sentarse a dialogar entre ellos.</p>
<p><strong>¿Y ve alguna forma de que se pueda llegar a eso?</strong></p>
<p>No. Yo sí que he perdido la esperanza. Alberto, no. El problema de Afganistán es la situación geoestratégica y geopolítica en la que está. Tiene a Pakistán al lado y un poco más lejos, la India. Es decir, si Afganistán se pacifica, tiene muy buenas relaciones con la India. Y Pakistán queda aislado en medio de dos enemigos.</p>
<p>Pakistán mete mucha cizaña en Afganistán. De hecho, los talibanes cruzan desde allí. Afganistán también es un país donde entra el opio por [Pakistán] y sale para [Pakistán]. Tiene frontera con China, con Irán. No lo vamos a dejar pacificar, a nadie le interesa.</p>
<blockquote>
<h4><span style="color: #008000;"><em>«El problema de Afganistán es su situación geoestratégica y geopolítica. No lo vamos a dejar pacificar, a nadie le interesa»</em></span></h4>
</blockquote>
<p><strong>Con un panorama como el que dibuja y también porque lo que siempre cala en Occidente son los estereotipos de Afganistán, vamos a intentar dejar eso un poco a un lado. Cuénteme algo que le guste especialmente de los afganos más allá de su hospitalidad, una anécdota.</strong></p>
<p>Al final te das cuenta de que ellos no tienen ningún tipo de maldad y que viven en su burbuja. Una de las cosas más curiosas que me han pasado escribiendo el libro, es que fui a la zona de Helmand, a su capital, y en el último hospital que abrió Alberto Cairo con Cruz Roja, me encontré a un chaval de 15-16 años y me pregunta: “¿De dónde eres?”. “Soy español. ¿Conoces algo de España?”. No conocía nada, pero ni a Cristiano Ronaldo ni a Messi ni al Real Madrid. Le gustaba el fútbol, porque jugaba con sus amigos, pero él no tenía televisión.</p>
<p>Le pregunto entonces: “¿Tú a cuántos extranjeros has visto?” Ojo, 15 años, es decir: que las tropas internacionales ya llevaban tiempo cuando él nació. [Y me responde:] “Eres el segundo extranjero al que veo. El primero es el doctor italiano que me cortó la pierna, porque pisé una mina”. Te das cuenta de que viven en otra realidad.</p>
<p>Y en otro de mis viajes, en el sur también, estaba haciendo un reportaje de opio empotrado en las tropas americanas y se acercó un agricultor afgano. Y después de hacerle fotos y entrevistas, me dijo [a través de un traductor]: “¿Te puedo hacer una pregunta? ¿Cuándo se van los rusos?” Y yo: “¿Qué rusos?”. Y dice: “Los soldados con los que vas”.</p>
<p>Y claro, le tuve que explicar que los rusos se fueron en el 89, que estos eran americanos. Y la siguiente pregunta es: “¿Y por qué están aquí los americanos?” Y le dices: “Las Torres Gemelas, Bin Laden, Al Qaeda…» No había oído hablar de nada de eso.</p>
<p><strong>O sea que cuando hablamos de los tasas de analfabetismo en Afganistán, no es solo que el 62% de ellos no sepan leer o escribir, es que ni siquiera ven la tele ni escuchan nada en la radio…</strong></p>
<p>Es que en el sur de Afganistán no tienen luz. Viven con la luz del día, como hace 200-300 años. El único vestigio de evolución que hay allí, son las motos con las que se mueven. Esa es la realidad de Afganistán, no es Kabul, [la capital].</p>
<div id="attachment_2129" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><img aria-describedby="caption-attachment-2129" loading="lazy" class="wp-image-2129 size-large" src="https://salamplan.com/wp-content/uploads/2018/10/Pampliega-retrato-1024x682.jpg" alt="" width="1024" height="682" srcset="https://salamplan.com/wp-content/uploads/2018/10/Pampliega-retrato-1024x682.jpg 1024w, https://salamplan.com/wp-content/uploads/2018/10/Pampliega-retrato-300x200.jpg 300w, https://salamplan.com/wp-content/uploads/2018/10/Pampliega-retrato-768x511.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-2129" class="wp-caption-text">Pampliega está ilusionado con sus nuevos proyectos, especialmente con una novela para público juvenil. © Salam Plan</p></div>
<p><strong>Otra realidad que sufrió usted mismo va a convertirse en una película. ¿Qué tal se encuentra usted ahora, tiempo después del secuestro, y por qué ha decidido dar este paso?</strong></p>
<p>Se convierte en película, porque la productora Plano a Plano leyó el libro [sobre mi secuestro] y creyó que la historia tenía que tener más recorrido. No sé cómo va a ser eso de volver a revivir el secuestro, porque sí que quieren que yo participe no solamente ayudando en el guión, sino ayudando al director de la película como asesor. No sé. Va a ser un tanto extraño, pero bueno. El objetivo es que se capte realmente la esencia del libro: sí trata sobre un secuestro, pero sobre todo trata de una persona que pasa por un momento muy complicado en su vida y se apoya en los pilares fundamentales que al final son los mismos en todas las personas: la familia y Dios, creas o no creas. Y cómo la fuerza, la esperanza, la resiliencia… ayudan a sobrevivir un momento tan complicado.</p>
<p>¿Y cómo estoy yo? Bueno, estoy bien. No estoy perfecto, porque no se puede superar un secuestro. Es imposible. Pero es una etapa de mi vida que queda atrás y tengo mucho camino por recorrer y muchas ganas de seguir recorriéndolo. Simplemente, es un periodo por el que voy a ser reconocido [gesticula entrecomillando con las manos]. En parte está bien y en parte está mal. Voy a ser siempre “el niño del secuestro”.</p>
<blockquote>
<h4><span style="color: #008000;"><em>«Estoy bien. No estoy perfecto, porque no se puede superar un secuestro. Pero tengo muchas ganas recorrer camino. Voy a ser siempre &#8216;el niño del secuestro&#8217;, para bien y para mal»</em></span></h4>
</blockquote>
<p><strong>¿Cuál es su siguiente proyecto?</strong></p>
<p>En enero estreno programa en Cuatro. Van a ser siete programas de periodismo internacional.</p>
<p>Y después estoy escribiendo con Planeta una novela infantil-juvenil, que me hace muchísima, muchísima ilusión.</p>
<p><strong>¡Menudo cambio! ¿Ficción total?</strong></p>
<p>Sí. Podría ser basada en hechos reales, pero es una historia de ficción. Va a hablar al público infantil y juvenil de la realidad de la guerra, porque me he dado cuenta en estos últimos meses que me llaman para dar charlas en <em>coles</em>, que los chavales tienen idealizada la guerra.</p>
<blockquote>
<h4><span style="color: #008000;"><em>«Los chavales tienen idealizada la guerra. Todos quieren ser soldados, juegan a Call of Duty, ven películas… Cuando hablas con ellos sobre lo que es realmente la guerra, muchos se quedan sorprendidos»</em></span></h4>
</blockquote>
<p><strong>¿Idealizada?</strong></p>
<p>Todos quieren ser soldados, juegan a[l vídeojuego] Call of Duty, ven películas… Y te das cuenta de que cuando hablas con ellos y les pones lo que es realmente la guerra, muchos se quedan sorprendidos.</p>
<p>Entonces, el libro está ubicado en Ucrania y va a poner en frente a un niño ucraniano con un niño de la zona prorrusa y se van a dar cuenta de que los mayores son los que les meten cizaña y les inculcan el odio, y que entre ellos tienen muchas cosas en común. El objetivo es que los niños entiendan que la guerra ni es romántica ni tiene nada de bueno, sino que es una mierda.</p>
<h4 style="text-align: center;"><span style="color: #008000;"><em>&gt;&gt;&gt; Sigue a Salam Plan- ‘periodismo contra el odio’ en <a style="color: #008000;" href="https://twitter.com/SalamPlan"><span style="color: #0000ff;">Twitter</span></a> y <a style="color: #008000;" href="https://www.facebook.com/SalamPlanCommunity"><span style="color: #0000ff;">Facebook</span></a> &lt;&lt;&lt;</em></span></h4>
<p><strong>¿Cree que nos están tratando de inculcar el odio en Europa?</strong></p>
<p>Sí [alarga la vocal enfatizando su afirmación].</p>
<p><strong>¿Se está haciendo lo suficiente contra la extrema derecha?</strong></p>
<p>No se está haciendo absolutamente nada contra los mensajes de la extrema derecha. Los medios de comunicación estamos comprando su mensaje, les damos el altavoz&#8230; Yo entiendo que se les tiene que dar el altavoz, pero mientras ellos dan su discurso lo que tiene que hacer el periodista es rebatírselo y no se lo rebatimos. Y eso llega a mucha gente, gente que por culpa de los medios de comunicación no sabe lo que está ocurriendo más lejos de nuestra casa.</p>
<p>En Occidente nos miramos mucho el ombligo, y eso es un problema.</p>
<blockquote>
<h4><em><span style="color: #008000;">«Los medios estamos comprando el mensaje de la extrema derecha. También se han convertido en el mayor altavoz del [autodenominado] &#8216;Estado Islámico&#8217;. Hay que rebatir, preguntar, explicar»</span></em></h4>
</blockquote>
<p><strong>¿Dónde está el límite entre informar sobre los radicales y terroristas? También hay un grupo terrorista de extrema derecha ilegalizado en Reino Unido (National Action) y apenas ha trascendido.</strong></p>
<p>En el momento en el que compras su mensaje. Los medios de comunicación se han convertido en el mayor altavoz de <span style="color: #008000;"><a style="color: #008000;" href="https://salamplan.com/terrorismo/por-que-estado-islamico-ni-es-estado-ni-es-islamico/20180323">[el grupo terrorista autodenominado] “Estado Islámico”</a></span>. ¿Por qué? Porque ponen a pantalla completa abriendo un telediario una ejecución. No rebates, no preguntas, no dices, no explicas… Y luego también, las redes sociales, donde ni siquiera hay filtro y la gente se lo traga.</p>
<p>¿Esto qué hace? Xenofobia, racismo, indiferencia… odio al diferente. La Historia es importante. Se debería enseñar más. Para que todos esos que señalan a los negros, los moros que vienen en patera entiendan que sus padres también se fueron y fuimos emigrantes.</p>
<p>Pero <em>ABC</em> abre [diciendo] que se prepara una avalancha de inmigrantes. ¿Dónde está? No ha venido, pero la gente lo compra y lo lee. Y por eso Vox, Partido Popular ganan en apoyo. Y de esto no hay vuelta atrás. Luego aparecen fascismos.</p>
<p><strong>¿Se mercadea con el odio en la política?</strong></p>
<p>Claro, da muchos votos. Les pasa lo mismo a los americanos. Cuando se cae el Muro de Berlín y desaparece la Unión Soviética, tienen que buscar un enemigo para seguir vendiendo armas. ¿Quiénes? Los musulmanes, los árabes. Estados Unidos está en todos los follones en esa parte del mundo. Si no está directamente, está indirectamente. En Yemen, vendiendo armas a los saudíes.</p>
<blockquote>
<h4><span style="color: #008000;"><em>«Nuestras armas matan. Me encantaría sentarme con la ministra de Defensa y enseñarle los vídeos que tengo. Que me diga dónde está la precisión»</em></span></h4>
</blockquote>
<p><strong>Hace poco en España el Gobierno defendió que las armas que vendíamos nosotros eran de “alta precisión”.</strong></p>
<p>Sí, “no causan daños”.</p>
<p><strong>¿Qué le parece?</strong></p>
<p>Me parece que Margarita Robles y [Josep] Borrell entienden mucho de guerras y han estado en muchas. Yo lo que les pediría es que se pongan en una equis y que suelten una bomba a ver si tiene tanta precisión o no como ellos dicen. Me parece absurdo, de verdad. Cuando ellos estaban en la oposición cargaban contra el PP.</p>
<p><strong>No tiene pelos en la lengua.</strong></p>
<p>Yo no me corto y le doy a todo el mundo. Es que creo que la función del periodista es esa. A mí me dicen que soy de extrema derecha y que soy de extrema izquierda. No, es que no me callo. Todos son iguales. España es el sexto vendedor de armas del mundo. Nuestras armas matan. Y a mí, que venga la ministra de Defensa o el ministro de Asuntos Exteriores y que digan que nuestras armas son de “precisión” o “inteligentes”… las armas matan, punto. Me encantaría un día sentarme con ella y enseñarle los vídeos que tengo. Que me diga dónde está la precisión.</p>
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		<title>Míriam Hatibi: “Fui a un colegio católico en el que se respetaba muchísimo la diferencia”</title>
		<link>https://salamplan.com/cultura/biblioteca/miriam-hatibi-fui-colegio-catolico-se-respetaba-muchisimo-la-diferencia/20181010</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Maria Torrens]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Oct 2018 21:07:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Es barcelonesa, ilerdense, catalana, española, marroquí y musulmana. Acaba de estrenar su segundo libro a favor de la convivencia y el diálogo. Esta vez es para niños: Leila. Parece misión imposible localizarla por teléfono. No para quieta. Se mete en todos los sara’os. Y eso que su madre le pidió que lo dejara estar, que no se metiera en líos. Y es que, al igual que ella, Míriam Hatibi “siempre va a intentar hacer lo que pueda para que las cosas salgan”. No en vano le gusta la cantautora Rozalén por sus letras “bastante reivindicativas”. Le encanta leer, ir a cafeterías y ver series. Estuvo “muy enganchada” a Paquita Salas, una comedia sobre una peculiar representante de actores. Su libro...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es barcelonesa, ilerdense, catalana, española, marroquí y musulmana. Acaba de estrenar su segundo libro a favor de la convivencia y el diálogo. Esta vez es para niños: <em>Leila</em>.<span id="more-2031"></span></p>
<p>Parece misión imposible localizarla por teléfono. No para quieta. Se mete en todos los <em>sara’os</em>. Y eso que su madre le pidió que lo dejara estar, que no se metiera en líos. Y es que, al igual que ella, Míriam Hatibi “siempre va a intentar hacer lo que pueda para que las cosas salgan”. No en vano le gusta la cantautora Rozalén por sus letras “bastante reivindicativas”.</p>
<p>Le encanta leer, ir a cafeterías y ver series. Estuvo “muy enganchada” a <em>Paquita Salas</em>, una comedia sobre una peculiar representante de actores. Su libro preferido es <em>Cometas en el cielo</em> de Khaled Hosseini, “que habla sobre unos niños en Afganistán cuando empiezan a aparecer los talibán y con ellos, los problemas. [Pero] es un libro que habla mucho de la amistad”, según sus propias palabras.</p>
<p>Fue a un colegio católico por decisión de sus padres, aunque son musulmanes. Aquella fue una de las épocas más dulces de su vida. No se la cuestionaba por su religión ni por sus orígenes. Después, se dio de bruces con una realidad menos amable. Una realidad en la que le gustaría que le preguntaran más sobre sus aficiones y menos sobre su velo. Pero sabe que ese cambio no va a venir solo.</p>
<p>A sus 25 años, esta joven nacida en Barcelona y criada en Lérida, se está convirtiendo en una portavoz de referencia para los musulmanes en España. Además de su trabajo en una consultoría de comunicación, también es portavoz de la Fundación Ibn Battuta de intercambio cultural entre España y Marruecos y en el último año ha publicado dos libros.</p>
<div id="attachment_2034" style="width: 240px" class="wp-caption alignright"><img aria-describedby="caption-attachment-2034" loading="lazy" class="size-medium wp-image-2034" src="https://salamplan.com/wp-content/uploads/2018/10/Leila-Ilustración-Mariam-Ben-Arab-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" srcset="https://salamplan.com/wp-content/uploads/2018/10/Leila-Ilustración-Mariam-Ben-Arab-230x300.jpg 230w, https://salamplan.com/wp-content/uploads/2018/10/Leila-Ilustración-Mariam-Ben-Arab.jpg 314w" sizes="(max-width: 230px) 100vw, 230px" /><p id="caption-attachment-2034" class="wp-caption-text">Leila protagoniza el libro infantil de Míriam Hatibi (texto) y Màriam Ben- Arab (ilustraciones). © Ed. Planeta</p></div>
<p>El primero, <strong><em>Mírame a los ojos</em> (Ed. Plaza y Janés)</strong>, da un repaso a su vida y la de su familia para invitar a reflexionar sobre la convivencia entre distintas religiones y culturas, porque -como dice el subtítulo de su libro- “no es tan difícil entendernos”.</p>
<p>El segundo está destinado a niños a partir de unos 6 años con un objetivo similar. A través de los ojos de <strong><em>Leila</em> (Ed. Planeta)</strong> y su amigo Héctor, los más pequeños podrán aprender que el “color carne” no siempre es igual o que la mezquita es como una iglesia, pero para musulmanes. Las ilustraciones de Màriam Ben-Arab enriquecen y embellecen la historia de amistad entre dos niños diferentes pero iguales al mismo tiempo.</p>
<p><strong>En <em>Mírame a los ojos</em> se ve que se siente juzgada en su vida diaria por ser musulmana. ¿Sucede tan a menudo?</strong></p>
<p>Todo el rato la gente te está persiguiendo como diferente o como extranjero y todas esas etiquetas llevan a que la gente te perciba como que no eres parte del grupo o que como eres mujer y musulmana, estás menos formada, que eres sumisa…</p>
<p>Yo vivo en Cataluña y a veces la gente que está hablando en catalán cuando se dirige a mí, se dirige en castellano. Cosas de este estilo te hacen ver que todavía queda trabajo por hacer.</p>
<p><strong>Fue a un colegio católico por decisión de sus padres musulmanes y, por lo que cuenta, para usted parece representar la etapa más dulce de su vida. ¿Y eso?</strong></p>
<p>Era un colegio en el que se respetaba muchísimo la diferencia y eso era muy importante. Los niños aprendían a respetarse, a compartir los valores de hacer las cosas bien y ya está. No había más matices. Eso estaba muy bien, porque no era obligar a todos los niños a ser iguales, sino entender las diferencias, valorarlas y respetarlas.</p>
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<h4><em><span style="color: #008000;">«A la Educación sobre diversidad le daría un suspenso. Es muy eurocéntrica y occidentalocéntrica» </span></em></h4>
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<p><strong>Eso sí: siempre que tenía que hacer un trabajo de temática libre trataba de hacerlo sobre algo relacionado con el islam o el mundo árabe, porque “todo eso no se estudiaba en clase”. ¿Qué nota le daría a la Educación en España para aprender sobre la diversidad de culturas y religiones?</strong></p>
<p>Para aprender sobre diversidad en general, un suspenso. Aunque se está haciendo cierto trabajo, al final todo queda muy cerrado a ciertos espacios: a Ética o a Historia de las Religiones o a la ‘semana temática’ de no sé qué, pero no hay una educación transversal en la diversidad. Pero en España como en tantos otros países que se consideran potencia. La educación es muy eurocéntrica y muy <em>occidentalocéntrica</em> y eso se nota mucho.</p>
<p><strong>¿Por qué ha decidido hacer un libro para niños ahora?</strong></p>
<p>Me dieron la oportunidad de hacerlo y es una cosa en la que yo, sinceramente no había pensado, porque no creo que sea el público con el que mejor trabajo. Pero me dieron la oportunidad y con Màriam [Ben-Arab, la ilustradora] nos entendimos muy bien. Y al final, el mensaje es el mensaje y tiene que llegar a cuanta más gente, mejor. Si llega a niños, perfecto.</p>
<p><strong>¿Conocía a Màriam con anterioridad?</strong></p>
<p>No nos conocíamos. Cuando nos vimos la primera vez y empezamos a hablar de las ideas, ella también tenía un montón de ideas. Cosas que yo no habría visto sola, pues ella sí. Al final, su padre es tunecino, pero su madre es catalana. Luego a nivel de ilustración, hay muchos detalles que a mí me encantaron.</p>
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<h4><em><span style="color: #008000;">«Mis compañeras cogían el naranja y pintaban clarito para que saliera color carne. Yo pintaba clarito y esa no era la piel de mis padres. Entonces apretaba y me salía naranja. Recuerdo esa frustración»</span></em></h4>
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<p><strong>¿Leila, la pequeña protagonista, se basa en su propia experiencia?</strong></p>
<p>Hay alguna de las escenas que sí que es algún momento que yo he vivido en la escuela, pero porque hay escenas que son muy inocentes. Por ejemplo, el momento en que Leila está pintando a sus padres y un niño le dice: “Esto no es el color carne”. Y dice Leila: “Es el color de la piel de mi madre”.</p>
<p>En la escuela nunca nadie me llamó la atención por eso. Pero yo recuerdo que mis compañeras cogían el naranja y pintaban clarito para que saliera color carne. Claro, yo pintaba clarito y esa no era la piel de mis padres. Entonces apretaba y me salía naranja, y era… ¡pero a ver! Recuerdo esa frustración.</p>
<p>La escena de cuando un adulto recoge a Héctor [,el amigo de Leila, del parque y le dice que se vayan porque allí no hay ningún amigo suyo], por suerte, no ha sido mi experiencia. Simplemente era mostrar que podemos aprender de la inocencia de los niños.</p>
<p><strong>En esa escena incluye una frase diciendo que “los mayores muchas veces se equivocan”. Pero los padres que lean este cuento a sus hijos no querrán decirles que se equivocan “muchas veces”. Alguna vez, sí, pero muchas…</strong></p>
<p>Es curioso, porque ni Màriam ni yo somos madres ni educadoras y en ningún momento pensamos en esa perspectiva. De hecho, es un proyecto que me ha costado bastante.</p>
<p>Pero sí que había madres en el equipo de editoras y en esa escena pensamos mucho en quién era esa persona que se llevaba a Héctor. Que no fuera una abuela, un padre… sino que fuera un adulto y que cada cual se imaginara lo que era. [La ilustración muestra cómo un adulto se lleva de la mano al niño, pero se ve poco más que el brazo del mayor].</p>
<p>Y sí, los mayores se equivocan a veces y a veces aprenden de los niños. Los mayores dicen barbaridades a día de hoy y al final los niños escuchan cosas de los adultos que les chirrían; no de los padres, porque lo que digan los padres [para ellos] va a misa. Y los mayores se equivocan y no pasa nada.</p>
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<h4><span style="color: #008000;"><em>«Hay muchos padres que tienen miedo a la diferencia. También los padres marroquíes, que tienen miedo de que sus hijos crezcan en un entorno diferente al que ellos han conocido» </em></span></h4>
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<p><strong>¿Y son muchos padres los que se equivocan con escenas como la del parque?</strong></p>
<p>Sí, y eso no lo hacen solo los padres que son parte de la mayoría. No es solo un padre que no quiere que sus hijos jueguen con niños negros o con niños marroquíes, sino que hay muchos padres que tienen miedo a la diferencia. Pero también los padres marroquíes, que tienen miedo de que sus hijos crezcan en un entorno diferente al que ellos han conocido.</p>
<p><strong>Usted nació en España y tiene la doble nacionalidad y, sin embargo, aquí la ven como marroquí y en Marruecos como española. Qué mareo, ¿no?</strong></p>
<p>Sí, porque al final es como que en ninguna parte se entiende que puedas ser las dos cosas a la vez. Parece que tienes que decidir. Es verdad.</p>
<p>En Marruecos hay mucha gente que se fue de allí y lo entiende. En Marruecos no soy igual de española yo que lo que pueda ser un compañero de trabajo mío, pero aún así te ponen la etiqueta de española y aquí, no, al revés. Siempre en un grupo lo que te hace ser diferente es lo que más te destaca.</p>
<p><strong>Cuenta que en su época de instituto se dio cuenta de que ser marroquí implicaría llevar consigo una serie de etiquetas: “más pobre, menos inteligente, más afable, más manipulable, con menos opiniones propias”. ¿Es así como le hacen sentirse habitualmente los españoles no musulmanes?</strong></p>
<p>Yo no diría habitualmente, pero sí que hay situaciones en las que te sientes así. Te sientes como que te tienes que hacer escuchar más para intentar demostrar que no, que esas cosas no se te aplican. Y algunas veces notas como la sospecha de alguna gente, pero es normal.</p>
<p>Precisamente por eso es tan importante visibilizar esta normalidad. (…) El libro es una forma más [de hacerlo] y si hay falta de conocimiento, alguien tiene que hacer el esfuerzo de explicarlo.</p>
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<h4><span style="color: #008000;"><em>«Cuando decimos &#8216;inmigrantes de segunda generación&#8217; estamos diciendo que esas personas son también inmigrantes sin serlo. Es muy injusto frente a gente ha pasado por el proceso migratorio»</em></span></h4>
</blockquote>
<p><strong>Lamenta el término que se emplea a veces de “inmigrantes de segunda generación, como si la condición de inmigrante se pudiera heredar” y, sin embargo, repite en diversas ocasiones la expresión de “hijos de inmigrantes” para referirse a sí misma o personas con similar situación a la suya. ¿Cuál es la diferencia?</strong></p>
<p>Cuando decimos “inmigrantes de segunda generación” estamos ya diciendo que esas personas son también inmigrantes y se me etiqueta así sin serlo. Eso tiene una serie de implicaciones. Primero, que es muy injusto frente a gente ha hecho el proceso migratorio que yo no he hecho y hay muchas cosas que no conozco y no he tenido que pasar. Y luego, que no entendemos que la gente puede ser diferente sin necesidad de haber nacido en otro país.</p>
<p>Es muy importante que empecemos a entender que la diversidad está aquí, que no es que seas un inmigrante de segunda generación, sino que vienes de una familia de inmigrantes -evidentemente- pero que no lo eres también. Eres una persona catalana, española, de familia inmigrante. No es tanto las palabras concretas, que también, sino lo que pensamos cuando hablamos esa palabra.</p>
<p><strong>Aicha, su madre, es la figura de referencia que más menciona en <em>Mírame a los ojos</em>. Migró desde Marruecos a Cataluña en los años 90 para trabajar y acabó fundando su propio negocio y -como dice usted- creando empleo. ¿Qué admira de ella? </strong></p>
<p>Es muy valiente; es fuerte sin perder la bondad. Ella lo tiene y a mí me gustaría también tenerlo.</p>
<p>Valiente desde que vino, cosas que te cuenta de cuando estaba en Marruecos a su forma de trabajar… Un ‘no’ pocas veces le sirve, siempre va a intentar que sea que sí, siempre va a intentar hacer lo que pueda para que las cosas salgan y la mayoría de las veces salen. Es muy atrevida. Para mí es muy importante el hecho de intentar modificar las cosas.</p>
<p><strong>Confiese: ¿Cuál es ese título que realmente le habría gustado ponerle a su primer libro y al que alude en los agradecimientos?</strong></p>
<p>Me hubiera gustado “Corramos un tupido velo”, pero me comentaron que podía sonar como que estaba intentando ocultar algo y para nada era eso.</p>
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